martes, 29 de abril de 2008

1 - "Tristes Presentimientos De Lo Que Ha De Acontecer"


Quizás don Francisco de Goya y Lucientes lo presintió. Posiblemente el genial pintor sintió que pronto todo estallaría. Tal vez tuvo una premonición de los horrores que vería. Quizás tuvo una visión de aquellas atrocidades que muy pronto exornarían las calles de España. ¿Cuándo?, sería difícil preguntarse el momento exacto en el que don Francisco tuvo el presentimiento de que España se rompería y sangraría por los cuatro costados. Tal vez tuvo la sensación de que la Guerra se acercaba tan sólo unos meses antes del horror. El 17 de marzo de 1808, el Motín de Aranjuez acabó con el reinado de Carlos IV y de María Luisa. El hijo de ambos, Fernando, el déspota monarca que pasaría a la Historia como Fernando VII, y también como “el deseado”, aunque acuchilló a España como un perro luterano, accedió al trono, pero no por mucho tiempo. La confusión en la monarquía española y las ansias de Napoleón de conquistar la Península Ibérica, dieron paso a la Invasión Francesa.

Fue quizás a partir de ese día. Tal vez fue ese 17 de marzo cuando don Francisco sintió y profetizó que España era una presa fácil para el ambicioso militar francés. Entonces, sólo entonces, Goya se acordó de Jesús. Se acordó de su miedo. De cómo le rezó a Su Padre antes que todo ocurriera. De cómo se arrodilló en el Huerto de los Olivos que está en la Plaza de los Carros. De cómo sudaba sangre por la tensión que iba a sufrir. Cuando todo pasó, y quiso dejar constancia en Los Desastres de la Guerra, el primer grabado sería ese. Una introducción de la profecía que tuvo, al igual que Jesús antes de su Pasión. Un aviso de las atrocidades que se iban a ver. Del dolor que se iba a padecer. Un aviso de los Desastres, Horrores, Terrores, Consecuencias y Tragedias de la Guerra.

24 comentarios:

del porvenir dijo...

Sin palabras.

Por cierto, localicé el dichos blog, el amigo Herdoes lo tiene enlazado y se me había pasado

http://www.memoria-grafica-de-las-cofradias.blogspot.com/

Tela marinera del telón

La gata Roma dijo...

Me has recordado algo que me pasó con Goya. Creo que fue mi segunda visita al Museo del Prado, tenía tantas ganas de ir que soslayé el hecho de que me estaba subiendo la fiebre… Tras mi paseo velazquiano, llegué a Goya, y mi fiebre también llegó. Me encontraba realmente mal; las brujas se salían de los cuadros, el tenebrismo me envolvía, los toros venían a mí… Al llegar al hotel tenía más de 38, pero puedo decir que fue algo fascinante de puro envolvente… Creo que a raíz de aquello entendí mejor su mundo, o simplemente, no estoy bien, jajaja
Me ha encantado la entrada.
Kisses

El callejón de los negros dijo...

LLevó varios intentos frustados de ir a Madrid pero no hay manera. Y tengo tanto pendiente por allí. Al que sólo visité fugazmente en una ocasión muy de pasada, de vuelta, de un festival, el Festimad...


Gracias por recuperarnos este trozo de historia, tan cruel, tan revolucionaria, tran traicionera (Fernando VII, Roma no paga traidores pero de España te reíste bien...). Cuanto me agradaría nos ilustrases sobre esee pasaje de la Constitución gaditana, de aquellos liberales...


Y es que tu estás puesto y lo cuentas muy bien entretenido...

Gracias
Antonio

herodes de la betica dijo...

Me encanta Goya. Es mágico, visceral y clásico a la vez. Si vais por Madrid, no dejeis de ir a San Antonio de la Florida. Disfrutar de sus frescos. Son únicos. De los caprichos, los desastres de la guerra y demás... que se puede decir.
Aguaó, que grande eres!!!!!!

Du Guesclin dijo...

Supongo que para una persona de la sensibilidad artística de Goya tiene que ser tremendo sufrir tan de cerca una tragedia como la que vivió España en esos años.

Con las obras de Goya de esa epóca me pasa como con el Guernica de Picasso, simplemente es sobrecogedor todas la tragedia y fuerza que son capaces de transmitir en solo unos metros cuadrados de lienzo. Impresionante.

Saludos y espero que vayan bien sus estudios, que ya la queda menos!

Glauca dijo...

He abierto tu blog y al ver la entrada me he puesto a escuchar..."La música en los tiempos de Goya"".
Escúchalo y leete a ti mismo.
Eres increible.

PD.Si no lo escuentras...

nefer dijo...

Todos nos hemos impresionado de pequeño al ver estos cuadros en los libros de texto.

Ahora con tu entrada adivino la angustia de aquel que sabiendo lo que va a ocurrir no puede evitarlo.

Por qué pinto los fusilamientos, para quién .....

1BESO.

Tormenta. dijo...

Goya uffffff me encanta, la verdad..Gracias por compartirlo

un beso grande niño!

Pd;Buen gusto.

canalsu dijo...

Es una emocionante entrada, aguaó, pero no estoy muy seguro de que a Goya se le presentara un ángel. Más bien al contrario, si hay que hacerle caso a su obra y a su vida, yo diría que estaba con los franceses como hubiera estado yo en aquella época del burro Fernando.

Lo que temía Goya es la brutalidad y la estupidez que muchos años después también denunció Baroja. Goya fue un periodista, de lujo. Lo nuestro fue un arrebato tipycal hispanis, después nos quedamos tan tranquilos tomando una Cruzcampo en cuartos de final con el rey miserable ese al que Goya retrató con toda la mala leche que pudo.

También fue un gran pintor. El mejor, para mi gusto.

Dama dijo...

Nadie plasmó con tanta maestría la mirada de la muerte y de la locura.
Gracias, Aguaó, como siempre, maravilloso.

Zapateiro dijo...

Me ha encantado tu entrada. Gracias por compartir tu visión sobre la obra de Goya con nosotros.

Maldito invento el de la guerra...

Un saludo.

herodes de la betica dijo...

Ramsés, pasate por mi blog. Tengo algo para tí.

El Caliz de la Canina dijo...

Yo tuve el honor de que el Aguaó me enseñara la pinacoteca de Goya en el Museo del Prado.

Sin palabras ........

Gracias .......

La Canina seeguirá cavilando ...........

capitan planeta dijo...

Increíble relato aguaó gracias por estos momentos, sigue así y llegarás lejos.Gracias de verdad

M. Andréu dijo...

Ramsés, pasate por mi blog. Tengo algo para tí.

(Sí, es el mismo mensaje que te ha dejado Herodes)

La gata Roma dijo...

En mi blog tienes uno de tantos... y si, odio la duplicidad pero es que hoy estoy desbordada con tanto galardón de todo tipo...

el aguaó dijo...

Amigo Del Porvenir, seguramente Goya pensó lo mismo: sin palabras.

Querida Gata, Goya es un genio porque además de crear un estilo propio, fue capaz de adelantarse varios años, y algunas de sus obras rozan el Surrealismo. Con tu fiebre pudiste, además de comprobarlo, vivirlo. Voy pa' tu blog.

Lo tendré en cuenta querido Antonio. El tiempo es mi único enemigo.

Gracias por tus palabras querido Herodes. Goya estuvo presente en todo lo ocurrido, por eso tal vez, pintaba sus recuerdos, aquellos que, además de convertirse en grabados, también estaban a buril en su recuerdo. Ahora me paso por tu blog.

Amigo Du Guesclin estas palabras tuyas: para una persona de la sensibilidad artística de Goya tiene que ser tremendo sufrir tan de cerca una tragedia como la que vivió España en esos años resumen mucho Los Desastres de la Guerra.

Lo tendré en cuenta amiga Glauca. ¡Tú sí que eres increíble!.

Amigo Nefer, La Carga y Los Fusilamientos apareceran, Dios Mediante, mañana.

Creo que es un merecido homenaje a uno de los primeros cronistas de guerra de la Historia querida Tormenta.

Amigo Canalsú, ¡qué alegría verte por aquí!, que sepas que sigo visitándote, pese a no dejar comentarios. En cuanto a tu opinió, yo creo que Goya capta la brutalidad del conflicto. Cuando contemplas los 81 grabados de Los Desastres de la Guerra, te das cuenta que Goya plasma la atrocidad y el terror del conflicto. Las reacciones brutales de uno y otro bando. Los últimos grabados de esta serie son una auténtica crítica al gobierno de Fernando VII.

Amiga Dama, tu comentario es muy certero: la mirada de la muerte y de la locura. Ésta última muy presente en las obras de la Guerra y los grabados de Lo Desastres. A todo ello contribuyó su sordera.

Un maldito invento amiga Zapateiro, como bien has dicho. Y gracias a ti por dar tu opinión.

Gracias a ti querido Cáliz. Fue algo completo: Queen y El Prado.

Muchísimas gracias por tus palabras querido Capitán Planeta.

Voy pa'llá amigo Miguel.

Jordi de Triana dijo...

Excelente relato amigo.

D. Francisco no entró en el engaño de los franceses. España no era paso obligado en el camino hacia Portugal, más que el medio era el fin y muchos hijos de la Patría que lo sabían no titubeaban a la hora de la traición. La peste de los afrancesados sacudió a España de Norte a Sur. Poderosos hombres de Madrid claudicaron de la Bandera para participar del botín de la victoria, pisoteando los sentimientos de un enardecido pueblo que sacaba valor desde lo más profundo de sus entrañas. Una lucha sin igual que acabó por entregar una Nación al despiadado invasor. Goya presentía la crueldad de los acontecimientos, respiraba un aire ciertamente contaminado que invitaba al pesimismo, existían oscuras intenciones, se mascaba la conspiración. El horizonte de Madrid quedaba oscurecido por momentos, los cimientos de España se tambaleaban y la ceguera de muchos terminó por oscurecer la gran realidad de una Nación. Entre sueños y certezas D. Francisco se apresuró para inmortalizar las primeras llamas del gran incendio y finalmente el fuego prendió cubriéndolo todo. Un hermoso horizonte se perdía en un primer plano ciertamente conmovedor. Hombres horrorizados ante el fuego de las armas, un destello fulminante y ante tanto dolor un hombre arrodillado ante Dios en clemente súplica alzaba sus manos como muestra de lealtad a la Patria, su pecho descubierto en apenas unos segundos quedaría completamente roto, pero su alma cristiana partiría victoriosa al encuentro de Dios. La indisoluble unión hombre, Dios y Patria quedó inmortalizada en un gravado estremecedor. Goya había presentido la tragedia y muy pronto esas páginas de nuestra Historia quedaron salpicadas de sangre.

carrascus dijo...

Jordi de Triana, con todos mis respetos, pero aquella guerra fue el triunfo del absolutismo monárquico más cejijunto y la Iglesia más medieval, sobre la Ilustración, la división de poderes, el código civil y la laicidad del Estado que Napoleón trajo generosa y altruistamente a España.

En este patético dos de mayo, lo que celebramos es el orgullo de la Victoria de los curas analfabetos de pueblo y de los nobles vagos y corruptos frente a las ideas de Voltaire, de Rousseau, de eso de liberté, égalité y fraternité.

Vamos... que la peste no venía precisamente del lado de los afrancesados.

el aguaó dijo...

Amigo Jordi, es muy probable que don Francisco se percatara de la invasión cuando se firmó el Tratado de Fointeneblau, un año antes, pero el culmen del Motín de Aranjuez terminó por confirmar sus sospechas. Napoleón era un emperador ambicioso, uno de los mejores estrategas de la Historia, pero amante de la civilización romana. Tal vez por este motivo, y como genial combatiente, situó sus tropas preparadas para la invasión y engañó al ingenuo Carlos IV. La suerte de España estaba echada. Napoleón quería un Imperio, como el que tuvo Roma, y con la Península Ibérica, se aseguraba el dominio de occidente y los límites con África y el Océano. No era tonto, y sabía lo que se hacía. Su ambición, egoísmo y ansia de poder se vio reflejado cuando se autocoronó y proclamó Emperador. Pero esa, querido amigo, es otra historia.

Amigo Carrascus, permíteme discrepar contigo. Estoy de acuerdo en que Fernando VII era y ha sido uno de los peores reyes de la Historia de España. Estoy de acuerdo de que el pueblo cometió un gran error al apoyar el Despotismo a su llegada a Valencia. Pero en lo que no estoy de acuerdo es de que Napoleón fuera un abanderado de la libertad. Prueba de ello es que para imponer libertad no se usan las armas, y créeme querido amigo, Napoleón y su ejército las usó. Era una invasión en toda regla, llevada a cabo por una persona que se consideraba un Emperador, que situó al frente de nuestro país a su hermano como rey, barriendo de este modo todas las dudas sobre sus posibles intenciones republicanas, que muchos autores han señalado. Si a todo esto le sumamos la tremenda destrucción, pillaje y dispersión del Arte español, la verdad es que el papel de Napoleón en España no fue muy afortunado. El 2 de mayo fue un levantamiento que no llegó a ninguna victoria querido amigo, prueba de ello fue la tremenda represión del 3 de mayo, perfectamente plasmada en Los Fusilamientos de Goya. Esta es mi humilde opinión querido Carrascus, por ello discrepo contigo.

Un fuerte abrazo.

carrascus dijo...

No pasa nada por discrepar, amigo Aguaó. Pero nadie es perfecto y la historia está llena de claroscuros y paralelismos... Si resulta que nadie se pone de acuerdo en pensar si los USA hicieron bien en entrar en Irak, y eso ha sido hace cuatro días como quien dice, imagínate sobre algo que ocurrió hace doscientos años.

Habría que ver las causas por las que Napoleón entró en España, que no son solo ese afán de ser emperador que le atribuyen todos los que "le miran mal", por decirlo de alguna forma gráfica. Fernando VII fue a Francia, a Bayona, para pedirle apoyo a Napoleón para derrocar a su padre, el actual rey que teníamos entonces, Carlos IV. Allí en Bayona se encontraron con Napoleón, padre e hijo, cada uno por su lado, conspirando el uno contra el otro para mantener su poltrona. Así que en realidad Napoleón le estaba haciendo un favor a los españoles librándonos de aquellos Borbones y trayendo otro rey (aunque fuese hermano suyo) que era tan francés como los Borbones, pero mucho más culto, moderno y sensible con el pueblo.

José I era un hombre muy inteligente, aunque le pusieran Pepe Botella de mote (y eso que era abstemio), un intelectual con muchas ganas de hacer cosas buenas por España, con una sensibilidad especial hacia los españoles. De hecho, cuando implantó el código napoleónico, respetó la religiosidad de España, cosa que no se hizo en el resto de Europa.

Y los españoles se levantaron contra todo esto usando como grito de guerra "vivan las caenas", algo que lo dice todo. Ellos pedían cadenas como alternativa a la libertad que traía Francia. A mucha gente eso le parecerá heroico, paro a mí me parece una vergüenza. La mayoría de los madrileños que pintó Goya muriendo en esos días lo único que sabían de la Ilustración es que era pecado. Es muy noble morir por una causa, pero esa causa, desde luego, no puedo identificarla como mía ni celebrarla.

Eso sí, el abrazo contigo sí lo hago mío.

el aguaó dijo...

Amigo Carrascus, me encanta esta conversación por dos motivos: uno, hablar de Historia me fascina, pues a diferencia de otros temas, la Historia ya está escrita, y lo que pasó pasó de una única manera, pues todo depende del prisma con el que se mire. Dos, dialogar con otras personas, como es el caso, como tú, con respeto y compartiendo opiniones es algo realmente productivo, pues se aprenden muchas cosas.

Estoy totalmente de acuerdo contigo en el papel de José I. Cuando estuve investigando sobre Itálica y me encontraba inmerso en su historia, al llegar a la Invasión Francesa, me sorprendió la atención y el cuidado que le dedicó el monarca francés. Gracias a su intervención se avanzó en las excavaciones, y demostró su gusto por la Cultura y la Historia. Su destino estaba escrito, pues iba íntimamente ligado al de su hermano y, por supuesto, al devenir de España. Por eso, amigo, en este punto estoy de acuerdo contigo.

Que Fernando VII acudió a Napoleón buscando derrocar a su padre está en la Historia, como bien has dicho amigo. Sin embargo, yo creo que el militar francés aprovechó la confusión de España y la ausencia de autoridad monárquica para invadir la península. Y de hecho, creo que ya lo tenía pensado. La prueba la tenemos en la colocación de sus tropas. Cuando Napoleón se deshace del padre y el hijo (Carlos IV y Fernando VII), su ejército estaba perfectamente situado en nuestro país, creando una conexión triangular que se desplegó rápidamente, ocupando el territorio español casi en su totalidad.

Yo creo que al principio Napoleón no tenía ese ansia de poder, sin embargo es un detalle que se agrava y se convierte en una auténtica obsesión para él. Y en realidad yo veo a Bonaparte como uno de los mejores militares y estrategas de la Historia, pero cegado y obcecado por llevar a cabo un programa extremadamente complejo, bajo mi punto de vista.

A Napoleón le costó tan poco hacerse con la Península Ibérica que nos subestimó, o al menos esa es la sensación que a mí me da. Lafuente Ferrari cita a España como uno de los puntos que hizo flaquear al gran estratega: "Si todo poder histórico tiende indefectiblemente a una expansión hasta que encuentra resistencia, la que Napoleón encontró en España por primera vez, fue, como el propio emperador reconocía después en Santa Elena, el origen y la causa de su declinación y su caída".

La Historia nos dice que, o al menos si la interpretamos como parece ser ocurrió todo, Carlos IV y Fernando VII se encargaron de dejar libre el camino a Napoleón. Pero el militar perdió pie en su afán de conquista y ansia de poder, y a las pruebas me remito. No obstante, su propio país lo desterró a la Isla de Elba primero, de la cual consiguió salir, y luego a la Isla de Santa Elena, de donde ya no pudo escapar.

Yo creo, amigo Carrascus, que hoy, 2 de mayo, se celebra la unión de España contra un enemigo común, el cual era muy superior a los ciudadanos que se levantaron, armados con lo primero que cogían, y a los que se atacó sin piedad y alcanzando unos niveles de atrocidad impensables. Hubo violencia, ira, odio, burla, vejación, locura y muerte, pero sobre todo, terror. Pavor y miedo. Si tienes la oportunidad de contemplar Los Desastres de la Guerra de Goya -en la Ciudad de la Pintura vienen-, podrás comprobar que el gran pintor "nos muestra, partiendo de acontecimientos reales, la esencia de los mismos, la representación universal del heroísmo, la brutalidad, el hambre, la desesperación, la destrucción, pero sobre todo la muerte", como bien dice José Manuel Matilla.

Tal vez por eso, amigo Carrascus, por esa unión contra el enemigo común y porque no se vuelva a repetir lo que don Francisco vivió y plasmó, la muerte y la locura, hoy se recuerda y conmemora el 2 de mayo.

De nuevo un fuerte abrazo amigo.

carrascus dijo...

Es lo que tiene ser mortales, amigo Aguaó… que todos somos una cosa al principio, y al final tenemos que vivir con nuestras contradicciones. Como Napoleón, y como el propio Goya, que se preguntaba donde estaban los suyos, debatiéndose entre la modernidad que quería para su país y el sentimiento que le unía a los que luchaban en la calle.

Sin embargo, nunguna fecha como el dos de mayo ha sido tan manipulada por unos y por otros, desde las extremas derechas e izquierdas, cuando en realidad el dos de mayo lo que presenta es el lado más siniestro del patriotismo, el pueblo que paga con sangre los errores de sus gobernantes… la peor cara de la nación romántica. ¿Usted, amigo Aguaó, piensa de verdad que esa revuelta de personas cabradas contra esos franceses sabihondos y sus costumbres liberales y pecaminosass sirvió para algo más que para que la parte más oscura y reaccionaria de España venciese a la que miraba a la modernidad…?

Y mientras los soldados de Murat mataban a los madrileños que pintó Goya, el rey negociaba con Napoleón cuanto valía el país y qué botín de Portugal se iban a llevar él y su socio Godoy… el Algarve y el Alentejo, para que Godoy formara su principado; la parte de Portugal cercana a Extremadura y el resto del centro, para mí, para cambiársela a los ingleses por Gibraltar; el norte para mi sobrino Luis I en compesación de los territorios italianos que ha dado a Napoleón… pero bueno… ¿pero esto es serio?

Entre la guerra, las epidemias y el hambre perdieron la vida casi un millón de españoles… y todo para seguir atados a las cadenas. ¿De verdad cree usted que los franceses eran “el enemigo común”…?

Usted me dice que es una prueba de que Napoleón se equivocaba que hasta en su país terminaron por desterrarlo. Pues sí… le repito lo de la contradicción humana. Pero también puedo decirle yo que una prueba de que los españoles se equivocaron es que después de la guerra España quedó totalmente excluída de cualquier fortalecimiento internacional, y en el congreso de Viena, que dibujó todo el panorama geopolítico del siglo XIX, a nuestro país lo tomaron por el pito del sereno y ni siquiera le preguntaron opinión. Así nos fue en todo ese siglo… independencia de Méjico y demás paises iberoamericanos, pérdida de colonias, Cuba, Filipinas, Annual… en Andalucía y Extremadura, sobre todo, se destruyeron las infraestructuras, la industria y la agricultura se fueron al carajo, la alteración social entre los “patriotas” y los “afrancesados” dio lugar a esas dos Españas que todavía hoy perduran…

Están muy bien todas esas citas que me pone, pero déjeme terminar también a mí con una: “La patria es un sentimiento del que suelen jactarse los señoritos. Cuando llegan los trances, los señoritos la invocan y la venden. El pueblo la compra con su sangre y no la mienta siquiera”. Lo dijo Machado, paisano nuestro.

¿Hubo alguna vez una victoría más pírrica que esa que se conmemoraba ayer…?

Bueno… no nos vamos a poner de acuerdo de todas formas en esto. Creo que sí lo haremos alabando la muestra de Sorolla en el Museo. Me ha parecido leerle por ahí por otra parte del blog que aún no ha ido; yo ya estoy de vacaciones desde hoy y el lunes pasaremos por allí la Sra. Carrascus y yo… ya hablaremos de esto, que será más bonito. Bueno, si me acerco al ordenador durante las vacaciones, que aún está por ver…

Un abrazo.

el aguaó dijo...

Amigo Carrascus, no tenemos por qué ponernos de acuerdo, pero ha sido un auténtico placer compartir opiniones, pues eso sirve para ver otros puntos de vista, ampliar conocimientos y aprender uno del otro.

Ya me contarás tus sensaciones cuando contemples la exposición de Sorolla, la cual me han dicho está muy bien montada. Yo aún tengo que verla.

Un fortísimo abrazo amigo.