martes, 22 de mayo de 2007

Los piratas del Odyssey


Rugen, tumultuosas, las aguas del siglo XVII español, siglo de tristezas y ocaso para la gran monarquía, y, paradójicamente, Siglo de Oro de nuestras letras y artes. El gran siglo del Barroco español, o del Manierismo contrarreformista vitalizado con alambicados elementos pasionales, tiempo que en Velázquez, en Calderón, en Lope (no en Quevedo), discurre forastero a la ruina de España. La Guerra del los Treinta Años (1618-1648) desangra al país en nuestro calvario flamenco, y el oro indiano que arriba al puerto del Guadalquivir se gasta en la alta y loca empresa de mantener el predominio europeo de la Casa de Austria, herencia borgoñona del Emperador que bien poco importaba a España, cuyo destino (consolidación de la unidad nacional, proyección americana) se vio truncado por pleitos de religión y de familia. [...]Las paces de Westfalia y de los Pirineos consumaron el saqueo de nuestro siglo XVII, y en la infeliz jornada de Rocroi (19-5-1643), el poderío austriaco se hundía definitivamente ya. La América hispana es un lejanísimo proveedor de oro y plata del que se ignora todo en Madrid, ciudad conventual llena de sotanas y caballeros vestidos de negro, cuyo corazón está en el Alcázar y en el Buen Retiro, vastos y mudos palacios con salones poblados de enanos, inquisidores, covachuelistas y aristócratas...” así hablaba don Antonio M. Campoy del Siglo de Oro de España, de cómo el Barroco aislaba la realidad de lo que ocurría en las entrañas de un Imperio que se diluía en las aguas del oro americano, en préstamos y deudas, en fiestas y apariencias de lo que verdaderamente significaba el Barroco. Pero hay alguien que era consciente de esa ruina que se asentaba en la piel de toro: Quevedo. Don Francisco una vez más, que demostró lo que ocurría en esa España aciaga que recibía el oro y la plata de las Indias para repartirla por Europa:

Nace en las Indias honrado
donde el mundo le acompaña;
viene a morir en España
y es en Génova enterrado;
y pues quien le trae al lado
es hermoso aunque sea fiero,
poderoso caballero
es don Dinero


Y todos tomaban trozos de esa tarta que se repartían en Europa. Inglaterra no se quedaba atrás, y también hacía sus gestiones monetarias. A finales de ese siglo XVII, en 1694, necesitaba el apoyo del duque de Saboya para luchar contra Francia y su rey Luis XIV, para de ese modo, cambiar el transcurso de la guerra. Para ganarse los favores del duque, decidió cargar una importante suma de dinero en el buque inglés HMS Sussex, a cuyo mando iba el almirante sir Francis Wheeler, que zarpó de las islas británicas el 17 de febrero de 1694. Sin embargo, el 19 de febrero de ese mismo año se hundía ante las costas españolas con 17 toneladas de oro y plata, debido a una fuerte tempestad. El dinero jamás llegó a manos del duque de Saboya.

Cogemos el DeLorean y regresamos al futuro para comprobar que hace casi dos meses (24 de marzo de 2007) el Reino Unido y España se ponían de acuerdo con la empresa Odyssey Marine Exploration, de origen estadounidense, que disponía de un contrato en exclusividad con el Gobierno británico para esta iniciativa.

Y por fin de vuelta en nuestro presente, hace algunos días saltaba la noticia: "Encuentran el mayor tesoro submarino, valorado en 370 millones de euros"...¿adivinan quién lo encontró...? efectivamente: la empresa Odyssey Marine Exploration. Pero tengo otra pregunta mejor, ¿saben qué es lo que hizo esta empresa?, marcharse a Estados Unidos, concretamente a Florida, alegando que el tesoro encontrado no tiene nada que ver con el HMS Sussex. Hasta aqui todo puede tener una explicación lógica, sin embargo, cuando el Gobierno británico pide información sobre el paradero del pecio encontrado, la empresa estadounidense decide decretar secreto de sumario, aclarando en un comunicado que "el pecio extraído no correspondía al de los restos del barco mercante del siglo XVII HMS Sussex". Y es algo curioso, porque la empresa se niega a explicar a los Gobiernos británico y español "la nacionalidad del buque, antigüedad y tamaño, así como su localización y lugar de procedencia", tampoco ha querido revelar el tipo de monedas rescatadas ni el país de origen del que proceden, levantando así las sospechas de Inglaterra y España.

En España ya se investiga el posible caso de expolio, mientras que en Inglaterra se habla de robo. Ante estos movimientos, la empresa resolvió el problema de la siguiente manera: "Nuestros asesores legales nos han indicado que aún en el caso de que alguna reclamación prospere y sea legitimada por los tribunales, nosotros recibiríamos la mayor parte". Es curioso, pero la empresa utiliza la palabra 'prosperar', e incluso da por hecho que los dos países la denuncien... ¿quiere decir eso que ocultan algo más que el lugar del hallazgo y el origen de las monedas?, ¿acaso esa acción cubriéndose las espaldas con asesores legales no indica un posible 'miedo' a ser 'descubierta'?.

Para rematar la faena, el periódico Qué! informaba en sus páginas sobre la puesta en venta de las monedas por parte de la empresa Odyssey. Con el titular "Ya se pueden comprar en Internet", el diario gratuito anunciaba que "La información para reservar y comprar las monedas capturadas ya se encuentra en las páginas de la compañía 'Odyssey Marine Exploration'". Estupendo, aún no se ha resuelto nada, y la empresa estadounidense comienza a vender el botín... ¿para qué tanta prisa?, ¿acaso les interesa quitárselo de encima?.


17 toneladas en monedas de oro y plata son un tesoro muy suculento y apetecible como para repartirlo. La empresa Odyssey Marine Exploration no quiere aclarar absolutamente nada sobre el hallazgo, solo se limita a negar que sea el HMS Sussex... ¿Qué opinan vuesas mercedes sobre esta historia de oro y plata, de tesoros hundidos, de piratas descarados, de ladrones oportunistas, de alianzas históricas?, ¿creen que esas 17 toneladas en monedas de oro y plata pertenencen al HMS Sussex?, ¿qué oculta la empresa americana?, ¿hace España todo lo posible para averiguar si ese tesoro pertenece a un buque español o al acuerdo firmado con Inglaterra?... recuerdos vienen a mi memoria mientras aplaco mi sed. En el fondo de mi jarra creo ver el pasado. Cómo nuestros tesoros, nuestra Historia, viaja a los confines del mundo en ventas desesperadas o robos despiadados. Me viene a la memoria ese patio del Castillo-Palacio de Velez-Blanco, malvendido en 1904 al Museo Metropolitano de Nueva York, o ese mariscal gabacho huyendo de España cargado de tesoros pictóricos, de los que regresaron algunos, como la preciosa "Inmaculada" de Murillo, pero que otros no corrieron la misma suerte, quedando fuera de nuestras fronteras, igual que el "San Serapio" de Francisco de Zurbarán, actualmente en el Museo de Wardsworth Atheneum de Hartford, en Connecticut, o... "El Aguador de Sevilla", en el Wellington Museum de Londres...

7 comentarios:

Dama de sevillano nombre dijo...

Ayer oí la noticia en la SER, tiene pinta de ser compleja, porque también tiene su mérito buscar, encontrar y rescatar el tesoro, para después decir "estaba en aguas españolas", pero en estas cosas ya se sabe, el expolio, el dinero y la ambición lo pueden todo.
Habría que preguntarles a los egipcios, qué sienten de ver sus tesoros en manos inglesas o alemanas, a los yanquis, que se llevaron miles de obras de arte de los nazis, pertenecientes a los judíos o incluso a los vecinos de Santiponce, cuando escarban en sus propios patios y se encuentran puntas de flecha o monedas romanas.
Todo es muy complicado, desde luego con tu explicación se ve todo mucho mas claro, tan claro como el Océano.
Gracias, aguaó.

capitan planeta dijo...

Yo opino que si el tesoro es español o ingles deberia devolverlo,eso si,con una suculenta compensación por parte de los dos gobiernos, ya q habran tenido q trabajar muy duro para encontrarlo y no se van a ir con las manos vacias tampoco.
Lo que a mi me preocupa es q el hombre sigue en su empeño de matar este mundo,nadie se ha parado a pensar que los americanuchos estos con el apoyo español e ingles no han encontrado un tesoro sino q han destruido un hogar de cientos de especies marinas q llevaban alli desde hace siglos y q ahora van a tener q buscarse un nuevo hogar o mini-piso,yo creo q esas especies desterradas de su hogar son las verdaderas dueñas del tesoro.Asi q hagamos las cosas bien de una vez y que el tesoro regrese a las profundidades del mar con sus verdaderos dueños y q a los aprovechados del tripartito de las Azores EEUU-ESPAÑA-INGLATERRA les zurzan.

Ludwig dijo...

Los yankees estos cuando vieron el percal pensarían que con todo lo que había allí les daba para pagar la indemnización (en caso de haberla) y todavía les sobraba para darse un par de caprichitos. Lo que me hace gracia es que precisamente los ingleses hablen de robo, cuando han sido los más piratas de la historia.

Por cierto, ¿tú no ibas a hablar de otra cosa hoy?

Glauca Maria dijo...

Interesante...

calleferia dijo...

...o la "vieja friendo huevos" en la National Gallery de Edimburgo.

Yo,querido aguaó, tengo una visión algo particular de esta cuestión. Como amante de la naútica y de la historia naval, cada vez que llega a mis oidos una noticia de este tipo no puedo menos que indignarme. Pero no me indigno con las empresas americanas buscadoras de pecios (suelen ser siempre las mismas), no; su visión de la historia es simplemente mercantilista (en el significado moderno de la palabra no en el que se le daba en las monarquías absolutas). Ellos buscan un producto, lo encuentran, "manufacturan" y sacan beneficios.

Mi indignación es con mi pais; con esta nación que siguiendo la mejor tradición borbónica siempre dio la espalda al mar y a los marinos. ¿Por qué jamás nos hemos preocupados de los pecios de las rias gallegas?, ¿o de los del Golfo de Cádiz?, ¿y de los de la barra de Sanlúcar y Trafalgar?. Sólo nos acordamos de aquellos barcos cuando viene el americano a sacarlos.

Y podrías decirme que si, que muy bien, pero que los ingleses que tan marineros y amantes de sus tradiciones marineras son, tampoco hacen nada por sus pecios. Pero es que hay una sutil e importante diferencia: ellos no hacen nada por respeto, según la ley del mar, al marino y su barco hay que dejarlo descansar en el lugar del hundimiento. Mientras que nosotros jamás hemos hecho nada por desinterés y apatía. Desde Floridablanca, jamás nadie en este país, se preocupó de nuestros barcos.

Un fuerte abrazo.

el aguaó dijo...

Ante todo, querido amigo Calleferia, me inundas de alegría con tu vuelta.

En cuanto a mi entrada, estoy indignado con la empresa Odyssey, pero aún más lo estoy con España, con su dejadez, como bien has dicho, porque es vergonzoso que solo nos preocupemos de nuestros 'tesoros' cuando alguien quiere adueñarse de ellos. Tan solo en el estrecho se estima que albergue una gran cantidad de barcos hundidos, de los cuales, no solo interesa el oro o la plata, al menos a mi me interesa todo lo referente con la arqueología, pero es muy triste que España esté constántemente rodeada de cazatesoros o expoliadores, y que no tenga un equipo especializado en arqueología submarina.

Un fuerte abrazo a todos.

P.D. Me alegro mucho de tu vuelta, querido Calleferia.

el aguaó dijo...

Ya se sabe la respuesta: el Odyssey ha sacado monedas españolas