...me senté en mi vieja silla de madera y vertí en mi jarra el agua fresca que manaba de Sevilla...
viernes, 28 de septiembre de 2007
miércoles, 26 de septiembre de 2007
Mejor... Imposible
La película es una extraordinaria comedia que ganó dos Oscar en 1997, al mejor actor y a la mejor actriz, y estuvo nominada a mejor película, mejor actor de reparto, mejor guión original, mejor montaje y mejor banda sonora, que estuvo a cargo de Hans Zimmer. Jack Nicholson consigue realizar uno de los mejores trabajos de su carrera como actor, destacando entre los magníficos detalles las manías que posee su excéntrico personaje.
Guión: Mark Andrus, James L. Brooks
El veranillo del membrillo aprieta... echaos un trago.
domingo, 23 de septiembre de 2007
Historia de un Crucificado
Voto a Dios que me espanta esta grandeza
y que diera un doblón por describilla;
porque ¿a quién no sorprende y maravilla
Esta máquina insigne, esta riqueza?
Por Jesucristo vivo, cada pieza
vale más de un millón, y que es mancilla
que esto no dure un siglo, ¡oh gran Sevilla!
Roma triunfante en ánimo y nobleza
Apostaré que el ánima del muerto
por gozar este sitio hoy ha dejado
la gloria donde vive eternamente.
Esto oyó un valentón, y dijo: - Es cierto
cuanto dice voacé, señor soldado.
Y el que dijere lo contrario, miente.
Y luego incontinente
caló el chapeo, requirió la espada,
Bien sabía de lo que hablaba don Miguel, que por aquellos años moraba en la Cárcel Real de Sevilla, desde donde podía contemplar y sentir como la gloria de la llamada Nova Roma pasaba a transformarse en decadencia, que acompañaba a la monarquía española, hundida en la tristeza y sumergida en el más profundo ocaso del esplendor, que se desvanece y enturbia con el paso de los años, donde las guerras dilapidarán la moral de soldados y la riqueza de América. Sin embargo, eran buenos años para las Letras y el Arte, no en vano, fue reconocido como el Siglo de Oro aquél que entraba un año después del nacimiento de don Diego, pupilo y yerno de un pintor nacido en Sanlúcar de Barrameda, que trabajaría en el túmulo funerario de Felipe II junto a un escultor que se había afincado en Sevilla en 1582, alcalaíno de origen y apodado más tarde con el sobrenombre de Lisipo andaluz.
En ese siglo que comenzaba Sevilla era la ciudad más importante en el orden social, económico y religioso, y también era el centro artístico más relevante del territorio hispano, no obstante, sus 120.000 habitantes hacían de ella una urbe populosa y activa, que se beneficiaba del comercio con América y Europa, pese a la decadencia que se venía encima a marchas forzadas, prologada por la peste de 1596. Por aquella época era muy normal encontrar personajes ávidos de riqueza y grandilocuente apariencia. Era importante aparentar, sobrevivir y si era posible, con éxito económico, y esto último era muy usual por estos años en la ciudad que ostentaba el privilegio de albergar el Puerto del Mundo, donde la picaresca y el descaro eran vecinos.
En esa Sevilla de apariencia vivía un personaje que se había criado en el Palacio Arzobispal, a la sombra del cardenal Rodrigo de Castro, tocado por la diosa fortuna y heredero a los 18 años de don Mateo Vázquez de Leca, su tío, el cual fue secretario particular de Felipe II, que no solo le dejó fortuna familiar o un cargo prestigioso, como era la canonjía y el arcedianato de Carmona, sino también su nombre y apellidos. Así pues, Mateo Vázquez de Leca, se convirtió en arcediano de Carmona en un período de esplendor en la ciudad del Betis, donde el oro arribaba un día sí y otro también al Arenal, mientras gozaba de plena juventud, fortuna y cargo prestigioso, que se dedicaba a pasear por las calles de la urbe. Como he dicho anteriormente, era una época de apariencias, y el joven arcediano se encargaba de airearlas, no respetando siempre el cargo que poseía en la Iglesia, ordenado tan solo de epístola o subdiácono, a lo que el padre Aranda solía decir “como la edad era poca y la renta mucha, no fueron sus pasos tan ajustados a las obligaciones en que el estado de eclesiástico le ponían...”. Pero Sevilla comenzaba su descenso, aunque aún le quedaban días de gloria. En uno de esos días del año de 1600, el flamante Vázquez de Leca había vuelto a la Catedral tras la procesión del Corpus, fiesta que cada vez adquiría mayor importancia en la ciudad, y entonces observó una figura que se movía en la penumbra de la Magna Hispalensis. Era una visión borrosa o acaso la figura de una mujer la que se dibujaba al contraluz, y que además parecía llamarle, hacerle señas para que le siguiese. El arcediano, gran sabio de los placeres mujeriegos, se había dejado llevar por los encantos de bellas damas en múltiples ocasiones, y en esta sazón una curiosidad morbosa se apoderó de su mente. Siguió la insinuante figura hasta la Capilla de la Virgen de los Reyes, donde la descubrió quieta en uno de los oscuros rincones. Se acercó a ella y vio su rostro oculto por un manto. Vázquez de Leca le pidió que se descubriera, pero la figura permaneció impasible. La ansiedad y expectación del subdiácono lo espolearon y se dirigió convencido para descubrir la cara de la sensual silueta que lo esperaba en las sombras. Con delicadeza y sin prisa apartó el manto que cubría el rostro, y ante los ojos atónitos del arcediano apareció la visión de la oscuridad, la penumbra del mundo, la carestía de esperanza, apareció el rostro de la muerte. Pegó un respingo hacia atrás mientras la visión se apoderaba de su mente y comenzaba a gritar de terror. Las piernas le flaqueaban y los músculos se habían engarrotado a causa de la tensión, un sudor frío le perlaba la frente y su vestido de brocado y la sotana se pegaban a su espalda, empapada de un miedo helado, pero pudo recomponerse y trastabillar para coordinar sus piernas en una carrera despavorida a los gritos de “¡eternidad, eternidad, eternidad!” mientras salía de la Capilla de la Virgen de los Reyes con el rostro desencajado.
Vázquez de Leca dio un giro radical a su vida con ayuda de Fernando de Mata, un santo varón que vivía por aquel entonces en Sevilla, y que le ayudó gracias a su dirección espiritual, ordenándose posteriormente como sacerdote. Pero tres años después de lo ocurrido, encargó la hechura de un Crucificado a Juan Martínez Montañés. El encargo era preciso y en la escritura de concierto se estipula que “el Cristo ha de estar vivo, antes de haber expirado, con la cabeza inclinada sobre el lado derecho, mirando a cualquier persona que estuviese orando al pie de Él, como que le está el mismo Cristo hablándole y como quejándose que aquello que padece es por el que está orando, y así ha de tener los ojos y rostro, con alguna severidad y los ojos del todo abiertos”. Tanto el cliente como el artista dejaron constancia documental de que la imagen debía ajustarse a un determinado mensaje religioso. Tal vez también se tomó como referencia el Cristo del Auxilio de la Iglesia de la Merced de Lima, que Montañés hiciera en 1602-1603.
Y el gran escultor, apodado Dios de la Madera, hizo honor a su fama y creó, probablemente, el más bello Cristo Crucificado de la escultura Barroca española. Posee un canon alargado y apolíneo en su anatomía, así como una gran belleza y suavidad que exhiben sus formas corpóreas, con cuatro clavos y sudario que envuelven las caderas suavemente. Corona a modo de casquete que enmarca el bello rostro de exquisitas proporciones. Sus pies aparecen cruzados, siguiendo las recomendaciones de Francisco Pacheco y las Revelaciones de Santa Brígida. Paño de pureza con menudos pliegues orquestados, contrasta con el suave tratamiento dado a la piel, cuya exquisita encarnadura mate huye de todo exceso sanguinolento, y fue aplicada por el suegro sanluqueño de don Diego. A ello debemos agregarle una composición serena y reposada, de gran belleza formal y serenidad espiritual, pero dotada de un dramatismo contenido y un bellísimo estudio anatómico. Posee una belleza idealizada.
Todos estos detalles hacen que la obra tenga un magistral equilibrio, verdaderamente clásico, entre las apariencias visibles y la sugestión de lo sobrenatural y trascendente, el escultor revela profundos contenidos espirituales de signo contrarreformista, sin asperezas dramáticas externas ni fatuas gesticulaciones, apoyándose en un refinamiento formal y preciosismo técnico. El clasicismo ‘montañesino’ alcanza cotas insuperables de espiritualidad y belleza formal, con una gran suavidad de las formas, así como una profunda unción sagrada, de sentido místico-ascético, que invita a la oración.
Mi memoria me trae recuerdos de chanzas y corrillos, pero también de rumores. Este Cristo, al que Mateo Vázquez de Leca le puso de La Clemencia, fue encargado para el oratorio particular de su casona en la collación de San Nicolás, donde le rezaba en silencio y le pedía clemencia por sus pecados, quizás con la mente puesta en aquel espectro que le había visitado tres años antes. Al morir el arcediano, fue donado a la Cartuja de las Cuevas, y tras la exclaustración llevado a la Catedral, donde fue depositado en la Sacristía de los Cálices, lugar en el que adquirió el sobrenombre de Cristo de los Cálices. Con el tiempo se mereció un lugar privilegiado en la gran obra gótica y obtuvo una capilla propia, donde aparece iluminado constantemente, mientras a sus pies algunos han llegado a comentar que han visto una figura arrodillada que no para de rezar.
Quizás sea verdad o simplemente una leyenda, o tal vez divagaciones de este pobre viejo, al que un muchacho que luego se convirtió en genial pintor, plasmó en un lienzo que serviría para mantener mi alma inmortal, y así poder vagar por mi ciudad hasta la eternidad y llevar el nombre de Sevilla más allá de los confines de la vieja Europa.
No se la fecha exacta de todo esto, pero un buen amigo mío puede decírosla... ¿su nombre? Por estas tierras se le conoce como Rascaviejas.
Para Manuel Jesús...
jueves, 20 de septiembre de 2007
La ducha
La ducha siempre ha tenido diversas connotaciones, aunque la mayoría de ellas relacionadas con la higiene, evidentemente, el descanso o el placer. Incluso la combinación de las dos últimas: el placer del descanso. Es como un paréntesis a lo largo del día, como un oasis donde la mente se evade y reflexionas, donde tu cuerpo se relaja y se renueva al mismo tiempo. La ducha es uno de los mejores momentos del día.
Pero en ocasiones no es así y se transforma en un auténtico potro de tortura. Quizás Alfred Hitchcock se dio cuenta y ya nos lo dio a entender en “Psicosis”. Puede que sea a partir de ahí cuando empieza a generar cierto miedo, y es que la aventura de ducharte puede superar cualquier deporte extremo, ya sea snowboard o alpinismo... ¿exageración? creo que no.
Puedes estar toda la tarde en tu casa y no ocurre absolutamente nada, entonces llega la hora de ducharte. Estás solo, pero da igual, así puedes relajarte tranquilamente. Coges todas las cosas necesarias, te metes en el cuarto de baño y después en la ducha, cuando llevas unos escasos minutos, se escucha el teléfono. No te lo puedes creer. Piensas: 'Llevo aquí toda la tarde y no ha sonado ni una sola vez, y me acabo de meter a ducharme y suena'. Entonces hay dos opciones: una que es quedarse en la ducha y dejar que suene el aparato hasta que cese el timbre, y otra que es salir a la desesperada para intentar llegar a tiempo y cogerlo, ya sea porque esperabas una llamada, ya sea porque quieres atender tanta insistencia. Suena otra vez. Te empiezas a poner nervioso. No lo cojo. Vuelve a sonar. ¿Me da tiempo?. Finalmente decides arriesgarte. Sales rápidamente, sin tiempo para secarte por supuesto, corres derrapando y resbalándote en todos los giros que haces. En tu mente escuchas a Luis Moya diciendo en todo momento 'A raaasss', 'cuidado barro', 'ojo nieve'. Estás llegando al teléfono. Ahí esta. Justo delante de ti. Te acercas. Lo tienes al alcance, sonando constante e insistentemente. Por fin lo coges y dices resollando y entre alientos de ahogo: "¡Dígame!", al otro lado se escucha un sonido que hace que nuestra sangre hierva en las venas: cuc-cuc-cuc-cuc. Y no te lo puedes creer, han colgado. Cuelgas tu también, te das la vuelta y observas el panorama. En el suelo hay un largo reguero de agua, que llega hasta tu posición, en donde un gran charco aumenta. En tu mente comienzas a preguntarte como has podido girar tan rápidamente sin caer al suelo, como si practicaras snowboard.
Otra variante de la duchus interruptus es la ‘llamada a la puerta’. Más compleja si cabe. Cuando el timbre de la puerta suena sabes que alguien está ahí. Esperando. Alguien que quizás necesite algo, o simplemente alguien que viene de visita. Puede ser un miembro de la familia piensas, cuya cavilación viene acompañada de un '¿por qué no se han llevado la llave?'. Sea quien sea empiezas a dudar. Ahora no es el teléfono. Quien sea esta ahí. Si pasa un breve periodo de tiempo y cesa el timbre te relajas. No ha pasado nada. Ya volverán. Quizás fuera publicidad. Pero si siguen insistiendo ya te empiezas a mosquear. El nerviosismo crece y te hace dudar... ¿salgo?, ¿abro?. Decides gritar: "¡¡Voyyyyyyy!!". Siguen llamando. 'Si ya he dicho que voy'. Te acababas de meter. Ni siquiera te ha dado tiempo a enjabonarte. Llaman otra vez. Resoplas y piensas 'que pesao'. "¡¡Voyyyyyy!!". Te enrollas en la toalla rápidamente o te pones el albornoz, mientras mascullas en voz baja y con la respiración entrecortada "...seguro que es 'la Manolita' que quería venir". Pero no. No es 'la Manolita'. Es un señor con una carpeta grande, una sonrisa de oreja a oreja, que empiezas a pensar, cada vez con mayor fundamento, que es por tu aspecto, y que tiene una promoción muy interesante para ti. O tal vez una enciclopedia, o unos cuchillos que cortan mucho, o un seguro de vida, o si quieres vender tu casa... pero eso ya da igual, porque una vez más, un gran charco crece bajo tus pies.
La ducha también se puede convertir en un terreno peligroso. Sí, sí. Te dispones a enjabonarte. Cierras el grifo. Coges el champú. Te enjabonas la cabeza. Dejas el bote en su sitio pero la visión se ha emborronado un poco. Giras sobre ti mismo para coger el gel y de pronto te das cuenta que tu pie izquierdo coge velocidad hacia la Meca, y que el derecho hace lo mismo hacia Gelves. Cual Spiderman lanzas una mano al aire para agarrarte a lo primero que pillas. Si tienes cortina, te das cuenta que es hora de renovarla, porque con las anillas rotas y los agujeros dados de sí ya no es útil, y además está en el suelo contigo. Si tienes mampara puede ser más divertido, y te preguntarás como has sido capaz de practicar claque y ballet al mismo tiempo en un espacio que mide un metro cuadrado.
Pero la ducha también puede ser un lugar realmente acogedor. Puedes cavilar y recapacitar profundamente en un estado de relajación mental, o puedes dar rienda suelta a tus habilidades artísticas como cantante. Todo aquello que tenga letra es susceptible de ser entonado en la ducha, abrigado por la intimidad que ofrece. El problema llega cuando la entonación sube o baja dependiendo de la temperatura del agua. ¿Por qué sucede esto? muy sencillo. Según el termo que tengas puede ser una cosa u otra. Si es de gas, el agua irá cogiendo una temperatura que irá descendiendo progresivamente, como si te metieras en Sanlúcar de Barrameda, donde el clima acuático es similar al de un caldo del puchero, y caminaras hasta Isla Cristina, donde las aguas son gélidas y las uñas de los pies comienzan a despegarse y el vello de las piernas a caerse. Si te ocurre eso sueles darte la ducha más corta del mundo. Lo sucinto para la higiene personal.
Si tu termo es eléctrico y alguien decide fregar, lavarse las manos o llenar una botella del líquido elemento, el agua se enfriará súbitamente y puedes retirarte lo más rápido posible o morir de una hipotermia, si el que abre el grifo sencillamente lo hace para escucharte gritar y romperte lo que hubiera sido una relajante ducha.
Todos estos detalles suelen ocurrir cuando te metes a ducharte y no hay nadie, exceptuando el caso del termo eléctrico, pero como norma general podemos disfrutar de la ducha como un oasis o un momento de tranquilidad y placer a lo largo del día... ¿o no?, ¿os ha pasado esto alguna vez queridos amigos?, ¿habéis derrapado en vuestro salón por coger el teléfono?, ¿os habéis quedado sin gas alguna vez?, ¿practicáis ballet o claque en vuestra ducha?... echaos un trago de agua mientras reflexionais bajo la ducha.
martes, 18 de septiembre de 2007
Prometeo visto por Pedro Pablo
La influencia de la mitología griega había sido muy profunda en la civilización romana, la cual adquirió y adaptó gran parte de los dioses del Olimpo heleno para su riqueza cultural y artística, y este detalle era algo que se había hecho patente desde siempre en Italia, que no había perdido su relación con esa religión politeísta que dominó la creencia de los romanos. Pese a ser promotora del cristianismo y abanderarlo en su capital, la inmortal Roma de los papas, nunca se le hizo ascos a la mitología, y siempre se tuvo en cuenta como cuerno de abundancia para las creaciones artísticas y los temas profanos, como algunos miembros de la iglesia demostraron en más de una ocasión. Quizás por ello y por la posibilidad artística que ofrecía, la mitología no dejaba de ser una temática usual en los encargos de los pintores que vivían en estos años en los que el Barroco se extendía a pasos agigantados por el viejo continente.
Y así fue como se decidió a crear a Prometeo, hijo de un titán, como lo había sido Zeus, y cuya historia le fascinó, prueba de ello fue que realizó dos obras con este personaje como protagonista.
Según nos cuenta la mitología, Prometeo fue quien creó los primeros hombres, modelándolos con arcilla, aunque este detalle no aparece en La Teogonía de Hesíodo, donde simplemente es el bienhechor de los hombres. De una manera u otra, entró en la historia de los mitos como protector y amante de éstos, engañando a Zeus como prueba de este detalle. En Mecone, durante un sacrificio solemne, había hecho dos partes de un buey, y conocedor de la avaricia y ansia de los dioses, en un lado puso la carne y las entrañas, recubriéndolas con el vientre del animal, y en otro puso los huesos pelados, aunque cubriéndolos con grasa blanca. Posteriormente le dio a elegir entre los dos montones a Zeus, quedando el rechazado para los hombres. El padre de los dioses, movido por el engaño de la apetitosa grasa blanca, eligió el montón relleno de huesos. Al ser consciente del engaño que había sufrido y la tremenda astucia de Prometeo, sintió una fuerte aversión y odio hacia el titán y los hombres, favorecidos por la inteligencia de su creador y protector.
Como venganza, Zeus les castigó decidiendo no volverles a enviar el fuego, sin embargo, Prometeo volvió a socorrer a los hombres y, robó “semillas” de fuego en la ‘rueda del Sol’, según unas fuentes, o lo sustrajo de la fragua de Hefesto, según otras. Así pues, Rubens representa a Prometeo en ese momento de robar el fuego, con una antorcha en la mano que simboliza el hurto del bienhechor de los hombres, el cual gira la cabeza hacia atrás esperando la venganza del Dios del Trueno, que parece haberse enterado de lo ocurrido y prepara el cielo oscureciéndolo para descargar su furia contra el entrometido y astuto titán.
Pero Zeus montó en cólera y no dejó pasar la oportunidad de castigar a los mortales y Prometeo. Contra los primeros ideó enviar a Pandora, la cual encargó a Hefesto, que la modeló a imagen y semejanza de las diosas inmortales, y contra el segundo maquinó uno de los castigos más horrorosos que se conocen de la mitología griega. Ávido de venganza y dispuesto a demostrar las consecuencias de burlarse del padre de los dioses, Zeus encadenó a Prometeo con cadenas de acero en el Cáucaso, enviando un águila, nacida de la unión de Equidna y Tifón, que le devoraba el hígado, el cual se regeneraba constantemente, padeciendo una de las torturas más terribles y dolorosas de la leyenda griega. Para asegurarse de que padecería hasta el final de los tiempos dicho castigo, Zeus juró por Éstige que jamás desataría a Prometeo de la roca.
Cuando el titán comprendió que su destino consistía en padecer una agonía eterna, Heracles (Hércules en la mitología romana), pasó por la región del Cáucaso, de camino a una de sus aventuras, y atravesó de un certero flechazo el águila que atormentaba a Prometeo, liberándole de su sufrimiento y de las cadenas que lo ataban a la roca. Ante esta proeza de Heracles, Zeus no protestó, ya que se sentía satisfecho por ese gesto que aumentaba la gloria de su hijo, mas para que su juramento no fuese en vano, ordenó al bienhechor de los hombres que llevase un anillo fabricado con el acero de sus cadenas y un trozo de la roca a la que había estado encadenado y condenado, de este modo, una atadura de acero seguiría uniendo al titán con su peña hasta la eternidad.
¿Seguirá unido Prometeo al trozo de roca?, ¿qué fue lo que más le fascinó a Rubens?, ¿se merece alguien semejante castigo?, ¿y a vuesas mercedes, qué es lo que más os ha sorpendido?, ¿conocíais este mito?...cuando don Diego conoció a Pedro Pablo, yo ya había sido inmortalizado repartiendo agua, así pues, saciad vuestra sed con estas viejas cántaras de antaño...
sábado, 15 de septiembre de 2007
'Noches de Boda'
Que el maquillaje no apague tu risa,
Que las persianas corrijan la aurora,
Que el fin del mundo te pille bailando,
Que el corazón no se pase de moda,
Que todas las noches sean noches de boda,
Que las verdades no tengan complejos,
Que no se ocupe de ti el desamparo,
Que no te compren por menos de nada,
¿qué más se puede decir?
jueves, 13 de septiembre de 2007
Rosario en San Lorenzo
Hay en la calle Feria una Virgen cuya advocación es María Santísima del Rosario en sus Misterios Dolorosos que, como muchos saben, pertenece a la Hermandad de Montesión, o como muchos sevillanos dicen “Montensión”, que aquí ya se sabe, como decía don Antonio Burgos “se escribe programa y se pronuncia ‘pograma’”.
Esa Virgen que baja la mirada, que no soporta ver a Su Hijo sufrir y padece los Misterios Dolorosos, la misma que enamora a Sevilla con el tintineo de los Rosarios de sus varales, inspirados en el que le regaló el torero mexicano Carlos Arruza, esa Madre de Dios que vive frente a la Plaza de los Carros visita al Señor de Sevilla el 1 de noviembre, como nos explica la noticia aparecida en la página Pasión en Sevilla.
“La Virgen del Rosario, titular de la Hermandad de Montesión, hará estación a la Basílica del Señor del Gran Poder en su tradicional Rosario de la Aurora”, esta magnífica noticia nos traerá imágenes inéditas, cargadas de emoción y singularidad. El recorrido previsto será “por Feria, Conde de Torrejón, Correduría, Amor de Dios, Delgado, Santa Bárbara, Conde de Barajas y Plaza de San Lorenzo. La vuelta lo realizará por Plaza de San Lorenzo, haciendo estación en la Parroquia del mismo nombre con las Hermandades de la Soledad y Dulce Nombre, Hernán Cortés, Flandes, Pescadores, Jesús del Gran Poder, Santa Ana, Alameda de Hércules, Barco, Correduría, Conde de Torrejón, Feria para entrar en su sede canónica”.
Como en años anteriores la Dolorosa irá portada a hombros de hermanos y fieles, por lo que no podremos escuchar el repiqueteo de los Rosarios, lógicamente, pero quizás este año sí podremos ver ese fruncido a Su espalda, con el manto recogido a modo de bullón en su cintura, como lo hace los Jueves Santos.
¿Qué opináis vosotros queridos amigos?, ¿podremos contemplar imágenes únicas?, ¿se dice Montesión o Montensión?, ¿será emocionante el encuentro?, ¿estarán en el cortejo nuestros amigos Calleferia y Morís? ...ya ha caído agua del cielo, pero aún hace calor. Mis cántaras y jarras, hechas en el corazón de Triana por dos alfareras legendarias, están llenas. Echaos un trago sin preguntar...
Fotografía de la Virgen del Rosario gracias a Fotos Cofrades.
miércoles, 12 de septiembre de 2007
Cien años de beticismo
Felicidades al Real Betis Balompié y a todos los béticos del universo.
domingo, 9 de septiembre de 2007
Despedida en una tarde de verano
Vicente Aleixandre - Despedida
jueves, 6 de septiembre de 2007
Conan, Rey de Aquilonia

“...muchas guerras y enemistades tuvo que desentramar, honor y temor cubrieron su nombre, y con el tiempo llegó a convertirse en rey por sus propios medios, pero esa es otra historia...”. Otra historia. La historia del Rey Conan.
La serie llamada “El Reino Salvaje de Conan” relata las crónicas del bárbaro como rey de Aquilonia, pero... ¿quién es realmente Conan?.
El dios de los Cimmerios es Crom, aquél que otorga fuerza y voluntad, pero no por ello deja de ser un dios despiadado.
Conan es una creación de Robert Ervin Howard, un texano escritor de aventuras históricas y fantásticas, publicadas principalmente en la revista “Weird Tales” en 1930. La creación del bárbaro Cimmerio está cargada de leyenda. Según cuenta John Milius, director de la película “Conan el bárbaro”, cuando estuvo recabando información para la cinta averiguó cómo creó Howard al personaje: “creía que toda la ciudad quería matarlo, por ello cerraba ventanas y puertas, y mantenía rifles cargados. Estaba loco. Una noche que estaba solo en casa, una gran sombra le cubrió por detrás: era Conan con un gran hacha. ‘Quédate ahí y escribe. Si no haces lo que te digo, te partiré por la mitad’. Conan destilaba poder y terror; Howard pudo ver el brillo del hacha por el rabillo del ojo, así pues escribió toda la noche. Al alba, se da la vuelta y Conan había desaparecido. Cae al suelo totalmente agotado y piensa: ‘dormiré y recuperaré fuerzas, porque cuando llegue la noche también volverá Conan’. Por supuesto Conan volvió, y Howard escribió esas historias porque Conan estaba junto a él con un hacha”.
¿Dónde termina la realidad y comienza la ficción?, Quien sabe. Lo cierto es que Robert E. Howard se suicidaría en 1936, pero Conan el bárbaro ya había cobrado vida.
El Cimmerio vive en un mundo que parece antiguo, pero no se puede clasificar en la Historia, donde las espadas y la magia conviven juntas. Conan es un héroe distinto. No se parece en nada a los superhéroes ordinarios ni hace lo que ellos nos tienen acostumbrados. Es un ser humano que no se disfraza, lucha con monstruos y seres muy diferentes a los que se pueden enfrentar Spiderman o los X-Men. Es un hombre y como tal tiene sus temores, como la magia, pero sus únicos poderes son la fuerza y la astucia de alguien que está preparado para la supervivencia, combinadas con una conciencia guerrera que solo los Cimmerios poseen, y como única justicia, el filo de su espada. Tiene su propio código moral y un sentido del honor personal, que no le impide ser un mercenario o un asesino a sueldo. Roza el antihéroe. Conan es un bárbaro. No pasa de moda.
En las aventuras de “El Reino Salvaje de Conan”, relata como el bárbaro se asienta en el trono y posee responsabilidades y seres queridos que antes no tenía.
La serie comienza de la siguiente manera: “Sabe, oh príncipe, que entre los años en que los océanos anegaron Atlantis y las resplandecientes ciudades, y los años de aparición de los hijos de Aryas, hubo una edad no soñada en la que brillantes reinos ocuparon la tierra como el manto azul entre las estrellas: Nemedia, Ophir, Brythunia, Hyperbórea, Zamora, con sus mujeres de cabellos negros y sus torres de terrorífico misterio; Zingara, con sus caballeros; Koth, que hace frontera con las tierras de pastos de Shem; Estigia, con sus tumbas guardadas por sombras; Hyrkania, cuyos jinetes llevan acero, seda y oro. Pero el más orgulloso reino del mundo es Aquilonia, que reina suprema en el dormido oriente.
Y allí llegó Conan, el Cimmeriano, cabello negro, adustos ojos, espada en mano, ladrón, asaltante, asesino, de grandes tristezas y grandes alegrías, preparado para pisotear con sus pies calzados con sandalias los enjoyados tronos de la Tierra”. Las Crónicas Nemedias.
Continúa con una breve reseña a su autor y el personaje: “Creado por Robert E. Howard, Conan el bárbaro es el héroe máximo del cómic, la literatura y el cine de Fantasía Heroica... Protagonista de mil aventuras, la figura de Conan se agiganta hasta llenar con su fuerza un universo que se debate entre la espada y la brujería.
Como guerrero mercenario, pirata, jefe de tribus bárbaras, general de los ejércitos de los reyes y, por fin, Rey él mismo... Conan ha vivido todas las aventuras y prodigios que el mundo antiguo ofrecía... Ha hecho frente a los más pavorosos seres engendrados por la magia, y un millar de enemigos ha probado el amargo beso de la muerte por el filo de su espada...” Y después comienza a narrar la llegada del bárbaro a Aquilonia y cómo llegó a ser rey: “Debes saber, oh príncipe, que el llamado Conan practicó todo tipo de artes, tras dejar las colinas nevadas de Cimmeria. Ladrón, con más coraje que destreza... soldado de fortuna en más naciones y ejércitos de las que los hombres podrían contar... sí, incluso pirata más de una vez, primero con la corsaria Bêlit, luego con los sangrientos barachanos y con los bucaneros de Zingara. Y en su 5ª década mató a un cruel tirano y se coronó rey de Aquilonia, el más orgulloso reino de la violenta era Hyboria. Tomó más tarde esposa; la bella Zenobia, tan gentil en el trato como rápida con la espada. Mujer de voluntad de hierro. El primero de sus hijos fue llamado Conan... pero se le conoce por el mote de Conn. Todo el oeste les aclamó... el león de Aquilonia tenía un cachorro... un heredero”.
“El Reino Salvaje de Conan” posee las Crónicas Nemedias sobre el reinado de Conan de la mano de los míticos Roy Thomas y John Buscema.
miércoles, 5 de septiembre de 2007
Felicidades Freddie
Seguro que ya está preparando su fiesta de 61 cumpleaños, allí donde esté
Felicidades Freddie