viernes, 25 de mayo de 2007

El Misterio de la Estrella

La noticia saltaba el domingo 20 de mayo, cuando el Hermano Mayor de la Hermandad de la Estrella, dio a conocer el proyecto de José Antonio Navarro Arteaga para la ejecución de un nuevo misterio. El nuevo planteamiento del paso de Nuestro Padre Jesús de las Penas, se expondrá en el cabildo extraordinario del lunes 11 de junio, en el cual tendrán que decidir el futuro de la composición.

En la actualidad, el primer paso de la Hermandad que reside en la calle San Jacinto, narra los preparativos de la Crucifixión, donde dos sayones preparan la cruz ante la mirada de un soldado romano, siguiendo el Pasaje Bíblico de Mt 26,33 “Llegando al sitio llamado Gólgota, que quiere decir ‘de la Calavera’, diéronle a beber vino mezclado con hiel; más en cuanto lo gustó, no quiso beberlo”.

La obra del Señor de las Penas es magnífica. Gracias a una restauración de los hermanos Cruz Solís en 1997 sabemos su autoría, ya que al introducirle un endoscopio, pudo comprobarse la existencia de un papel manuscrito donde se hacía constar que la efigie había sido realizada en 1655 por José de Arce.
El escultor José de Arce es de origen flamenco, y hay diversas fuentes que discrepan sobre la adaptación de su apellido, ya que el suyo original era Aerts, sin embargo, algunos autores opinan que lo castellanizó convirtiéndolo en Arce, y otros, que lo tomó del apellido de su mujer, que al parecer se llamaba María de Arce. Este extraordinario escultor está documentado en Sevilla desde 1636, y trajo consigo la corriente barroca europea de la época, heredada de Rubens, cargada de dinamismo, ampulosidad y voluptuosidad de las formas, y una excelente teatralidad llevada al campo escultórico.
El Señor de las Penas no es su única obra conocida, ya que antes recibió el encargo del retablo mayor de la Cartuja de Jerez de la Frontera, en 1637, que desapareció en el siglo XIX, pero sus obras consiguieron salvarse, conservándose actualmente en la misma cartuja, consistiendo en un apostolado completo y el crucificado que remataba el ático. En Jerez y Cádiz obtuvo diversos encargos que lo mantuvieron allí desde 1644 a 1652 aproximadamente, destacando especialmente el Crucificado de la Salud de la Iglesia de San Miguel del templo jerezano, documentada en 1647.
Su segunda etapa sevillana es más desconocida, aunque no por ello exenta de calidad artística, donde se incluyen las ocho esculturas de piedra de los Doctores Máximos o Padres de la Iglesia y de los Evangelistas, de 1657, ubicadas sobre las tribunas de la Iglesia del Sagrario. Como la fecha indica, dos años después de la ejecución del Señor de las Penas, que le encargara Diego Granados y Mosquera, fundador de la Hermandad. Parece que Arce pudo haberse inspirado para tallar este Cristo de las Penas en la célebre estampa grabada por Alberto Durero en 1511 para el Frontispicio de su “Gran Pasión”. De ella toma su actitud sedente, y el hecho de presentar las manos entrelazadas en actitud de súplica, pero disiente en el momento representado, pues Durero lo relaciona en clave alegórica con la coronación de espinas y escarnio, mientras que la imagen de la Estrella aguarda el momento de su crucifixión.
José de Arce falleció en 1666 y su calidad artística es incuestionable, prueba de ello son sus obras, así como la influencia ejercida en otro gran imaginero: Pedro Roldán.

Antonio Castillo Lastrucci recibió el encargo de realizar el conjunto escultórico que acompañaría a la obra de Arce. La corporación de la Estrella, desde la etapa de su reorganización a finales del siglo XIX, intentó crear un misterio con hasta trece esculturas, más la imagen de Cristo, sin embargo, la estrechez económica impidió que hasta mediados del siglo XX no se lograra materializar el proyecto. Ya en 1949, la Hermandad iniciaría las gestiones para la ejecución del ansiado proyecto, para lo que se mantuvieron conversaciones con Castillo Lastrucci, que maduraron en octubre de dicho año.
En el boceto presentado, la escena se reducía a seis imágenes secundarias, de las trece que en un principio se pensaron, que Lastrucci entregó el 24 de abril de 1941, pero no fue aceptado por su alto precio: 24.000 pesetas. El 17 de abril de 1950 se encargan las tres figuras actuales, Castillo Lastrucci se comprometía a tallarlos en madera de abedul y hacer entrega antes de la Semana Santa de 1951. Una repentina enfermedad del escultor y el retraso en los pagos de la Hermandad, hicieron que éstos se entregaran el año siguiente, el 6 de abril de 1952. Costaron 28.000 pesetas, a satisfacer en mensualidades de 1.200.
Antonio Castillo Lastrucci es el gran creador de misterios de nuestra Semana Santa. Otro día hablaremos más detenidamente sobre su obra.

De aprobarse por los hermanos la talla del nuevo grupo escultórico, Nuestro Padre Jesús de las Penas aparecería el Domingo de Ramos de 2008 acompañado de cinco figuras, dos delante y tres detrás, inspiradas en el Evangelio de San Juan. También se elevaría la Imagen del Señor, para que tenga todo el protagonismo de la escena. Navarro Arteaga propone realizar las figuras de talla completa, así como esculpir un monte que imite la piedra caliza del Gólgota sobre el que iría el exorno floral. El propio imaginero declaró que se ha inspirado para hacer el proyecto en las formas del italiano Bernini y en la propia imagen del Cristo de las Penas de José de Arce.



Fotos: La Guía de la Semana Santa, Hermandad de la Estrella y Pasión en Sevilla

La maqueta, así como una exposición explicativa de los detalles del proyecto, permanecerá abierta en la casa de la Hermandad de la Estrella hasta el sábado 9 de junio. Y ahora necesito vuestra opinión, queridos amigos... ¿Qué opináis del proyecto de Navarro Arteaga?, ¿cuál os gusta más: el actual o el boceto?, ¿qué creéis que puede aportar?, ¿pensáis que la respuesta del cabildo extraordinario será afirmativa o negativa?...
- ¡¡Pararse ahí!!
- ¡¡Aguaó agua!!
- ¡Voy pa'lla! - echaos un trago mientras vuesas mercedes debaten sobre el tema...

martes, 22 de mayo de 2007

Los piratas del Odyssey


Rugen, tumultuosas, las aguas del siglo XVII español, siglo de tristezas y ocaso para la gran monarquía, y, paradójicamente, Siglo de Oro de nuestras letras y artes. El gran siglo del Barroco español, o del Manierismo contrarreformista vitalizado con alambicados elementos pasionales, tiempo que en Velázquez, en Calderón, en Lope (no en Quevedo), discurre forastero a la ruina de España. La Guerra del los Treinta Años (1618-1648) desangra al país en nuestro calvario flamenco, y el oro indiano que arriba al puerto del Guadalquivir se gasta en la alta y loca empresa de mantener el predominio europeo de la Casa de Austria, herencia borgoñona del Emperador que bien poco importaba a España, cuyo destino (consolidación de la unidad nacional, proyección americana) se vio truncado por pleitos de religión y de familia. [...]Las paces de Westfalia y de los Pirineos consumaron el saqueo de nuestro siglo XVII, y en la infeliz jornada de Rocroi (19-5-1643), el poderío austriaco se hundía definitivamente ya. La América hispana es un lejanísimo proveedor de oro y plata del que se ignora todo en Madrid, ciudad conventual llena de sotanas y caballeros vestidos de negro, cuyo corazón está en el Alcázar y en el Buen Retiro, vastos y mudos palacios con salones poblados de enanos, inquisidores, covachuelistas y aristócratas...” así hablaba don Antonio M. Campoy del Siglo de Oro de España, de cómo el Barroco aislaba la realidad de lo que ocurría en las entrañas de un Imperio que se diluía en las aguas del oro americano, en préstamos y deudas, en fiestas y apariencias de lo que verdaderamente significaba el Barroco. Pero hay alguien que era consciente de esa ruina que se asentaba en la piel de toro: Quevedo. Don Francisco una vez más, que demostró lo que ocurría en esa España aciaga que recibía el oro y la plata de las Indias para repartirla por Europa:

Nace en las Indias honrado
donde el mundo le acompaña;
viene a morir en España
y es en Génova enterrado;
y pues quien le trae al lado
es hermoso aunque sea fiero,
poderoso caballero
es don Dinero


Y todos tomaban trozos de esa tarta que se repartían en Europa. Inglaterra no se quedaba atrás, y también hacía sus gestiones monetarias. A finales de ese siglo XVII, en 1694, necesitaba el apoyo del duque de Saboya para luchar contra Francia y su rey Luis XIV, para de ese modo, cambiar el transcurso de la guerra. Para ganarse los favores del duque, decidió cargar una importante suma de dinero en el buque inglés HMS Sussex, a cuyo mando iba el almirante sir Francis Wheeler, que zarpó de las islas británicas el 17 de febrero de 1694. Sin embargo, el 19 de febrero de ese mismo año se hundía ante las costas españolas con 17 toneladas de oro y plata, debido a una fuerte tempestad. El dinero jamás llegó a manos del duque de Saboya.

Cogemos el DeLorean y regresamos al futuro para comprobar que hace casi dos meses (24 de marzo de 2007) el Reino Unido y España se ponían de acuerdo con la empresa Odyssey Marine Exploration, de origen estadounidense, que disponía de un contrato en exclusividad con el Gobierno británico para esta iniciativa.

Y por fin de vuelta en nuestro presente, hace algunos días saltaba la noticia: "Encuentran el mayor tesoro submarino, valorado en 370 millones de euros"...¿adivinan quién lo encontró...? efectivamente: la empresa Odyssey Marine Exploration. Pero tengo otra pregunta mejor, ¿saben qué es lo que hizo esta empresa?, marcharse a Estados Unidos, concretamente a Florida, alegando que el tesoro encontrado no tiene nada que ver con el HMS Sussex. Hasta aqui todo puede tener una explicación lógica, sin embargo, cuando el Gobierno británico pide información sobre el paradero del pecio encontrado, la empresa estadounidense decide decretar secreto de sumario, aclarando en un comunicado que "el pecio extraído no correspondía al de los restos del barco mercante del siglo XVII HMS Sussex". Y es algo curioso, porque la empresa se niega a explicar a los Gobiernos británico y español "la nacionalidad del buque, antigüedad y tamaño, así como su localización y lugar de procedencia", tampoco ha querido revelar el tipo de monedas rescatadas ni el país de origen del que proceden, levantando así las sospechas de Inglaterra y España.

En España ya se investiga el posible caso de expolio, mientras que en Inglaterra se habla de robo. Ante estos movimientos, la empresa resolvió el problema de la siguiente manera: "Nuestros asesores legales nos han indicado que aún en el caso de que alguna reclamación prospere y sea legitimada por los tribunales, nosotros recibiríamos la mayor parte". Es curioso, pero la empresa utiliza la palabra 'prosperar', e incluso da por hecho que los dos países la denuncien... ¿quiere decir eso que ocultan algo más que el lugar del hallazgo y el origen de las monedas?, ¿acaso esa acción cubriéndose las espaldas con asesores legales no indica un posible 'miedo' a ser 'descubierta'?.

Para rematar la faena, el periódico Qué! informaba en sus páginas sobre la puesta en venta de las monedas por parte de la empresa Odyssey. Con el titular "Ya se pueden comprar en Internet", el diario gratuito anunciaba que "La información para reservar y comprar las monedas capturadas ya se encuentra en las páginas de la compañía 'Odyssey Marine Exploration'". Estupendo, aún no se ha resuelto nada, y la empresa estadounidense comienza a vender el botín... ¿para qué tanta prisa?, ¿acaso les interesa quitárselo de encima?.


17 toneladas en monedas de oro y plata son un tesoro muy suculento y apetecible como para repartirlo. La empresa Odyssey Marine Exploration no quiere aclarar absolutamente nada sobre el hallazgo, solo se limita a negar que sea el HMS Sussex... ¿Qué opinan vuesas mercedes sobre esta historia de oro y plata, de tesoros hundidos, de piratas descarados, de ladrones oportunistas, de alianzas históricas?, ¿creen que esas 17 toneladas en monedas de oro y plata pertenencen al HMS Sussex?, ¿qué oculta la empresa americana?, ¿hace España todo lo posible para averiguar si ese tesoro pertenece a un buque español o al acuerdo firmado con Inglaterra?... recuerdos vienen a mi memoria mientras aplaco mi sed. En el fondo de mi jarra creo ver el pasado. Cómo nuestros tesoros, nuestra Historia, viaja a los confines del mundo en ventas desesperadas o robos despiadados. Me viene a la memoria ese patio del Castillo-Palacio de Velez-Blanco, malvendido en 1904 al Museo Metropolitano de Nueva York, o ese mariscal gabacho huyendo de España cargado de tesoros pictóricos, de los que regresaron algunos, como la preciosa "Inmaculada" de Murillo, pero que otros no corrieron la misma suerte, quedando fuera de nuestras fronteras, igual que el "San Serapio" de Francisco de Zurbarán, actualmente en el Museo de Wardsworth Atheneum de Hartford, en Connecticut, o... "El Aguador de Sevilla", en el Wellington Museum de Londres...

jueves, 17 de mayo de 2007

Alergia y elecciones


Una visita me ha tenido alejado del mundo de los blogs estos días. Llegó la semana pasada, sin avisar, entrometiéndose de mala manera en mi casa. Me susurró al oído que yo no era el único al que visitaba, que ya lo había hecho antes con otras personas, y que no era la primera vez que venía a mi hogar.
La observé detenidamente. Era bella, pero su mirada demostraba sus viles intenciones. Tenía una larga cabellera rubia, resplandeciente, dorada como la miel, unos ojos bellos y grandes, azules como flores de pensamientos, una cara limpia y fina, y su boca expresaba dulzura. Pero su mirada... algo pasaba con su mirada. Era dura, fría y recogía crueles intenciones. Extendió una sonrisa por sus labios y comenzó a hablar, con un tono placentero y dulce, embriagador para los sentidos, y casi sin darme cuenta, me atrapó con sus encantos, endureciendo la mirada, que se volvió más cruel. No cabía duda. Me había atrapado. Como a miles de españoles: la alergia comenzó el asedio de mi cuerpo, hasta que mis defensas dejaron un resquicio de vulnerabilidad y caí rendido ante sus despiadadas garras. No podía hacer nada. Me había invadido atacando con mucosidad la entrada y salida de oxígeno, me ocultó la visión con lágrimas interminables y ataques de escozor, me desolló la garganta consiguiendo que el picor no me dejase descansar por las noches, y por último, apretó con fuerza la claridad de ideas para dejarme sin agilidad mental. Solo podía esperar. Y aquí estoy, esperando una mejoría. Ya ha arrasado mis vías altas, poco queda por conquistar, así pues, parece que la alergia ha bajado la intensidad de su asedio y me deja un margen de error para, al menos, escribir algo.

Mientras la alergia me invadía quitándome las ganas de sentarme junto al monitor de mi ordenador, la prensa y la televisión se encargaban de recordarme que el 27 de mayo está muy cerca, y que la batalla entre los cuatro partidos con posibilidades de auparse a la alcaldía de Sevilla es cada vez más encarnizada.
Es curioso comprobar y advertir la versatilidad del número cuatro, tan universal y misterioso a la vez. Tenemos cuatro estaciones al año, cuatro son los elementos de la Tierra, los evangelistas eran cuatro, así como los Padres de la Iglesia y los Jinetes del Apocalipsis. Pero el cuatro salta a todos los estamentos: Los Cuatro Fantásticos, El Equipo A, la novela "Mujercitas", que también eran cuatro, Los Trotamúsicos o Las Tortugas Ninja. Sentado en el sillón de mi casa, la alergia volvió a acariciarme la nariz, haciéndome estornudar una y otra vez.
La guerra estaba servida. Los cuatro partidos, con sus representantes para la alcaldía, se enfrentaron en el ‘ring’ de La 2 de Televisión Española. Cada uno enarboló su pendón de batalla con las consignas de su partido. El PSOE, en el poder actualmente, blandía su “Haremos más”, el Partido Popular la palabra “Confianza”, Izquierda Unida indicaba que “Gobernar de otra manera con IU es posible” y el Partido Andalucista proclamaba “Decencia”. Y sonó el disparo de salida. En breve volaron falacias, ofertas de empleo, transportes, mentiras, tranvías, autobuses fluviales, metros, barrios y facturas falsas. Conceptos y detalles que se extenderán el resto de esta semana y la que viene.

La cuenta atrás ha comenzado y los cuatro ya se han fajado en tareas de persuasión del ciudadano. El 27 de mayo está cerca y la batalla cada vez se hace más cruenta... ¿Qué opináis vosotros?, ¿os ha atacado esa bella mujer que se hace llamar Alergia?, ¿qué propondríais si estuviéseis en el 'barco' de las elecciones a la alcaldía de Sevilla?, ¿a qué personajes os recuerdan más?, ¿qué mejoraríais de nuestra ciudad?...de nuevo vuelvo a estornudar con fuerza. La alergia vuelve a arremeter contra mí y empiezo a pensar si a lo que realmente soy alérgico es a las elecciones. Mareado, con los ojos irritados, la nariz taponada y el picor de garganta, me sirvo un buen trago de agua fresca para esta sed que invade mis sentidos... ¿queréis? Entrad y brindaremos juntos.

martes, 8 de mayo de 2007

No Comment

Sobran las palabras...

Brian May - "Last Horizon" (live)

...cuando la guitarra habla.

lunes, 7 de mayo de 2007

Soledad

Según el diccionario:

- (lat. solitate )
f. Carencia de compañía.
2 Pesar y melancolía que se siente por la ausencia, muerte o pérdida de alguna persona o cosa.
3 Lugar desierto o tierra no habitada.
4 Modalidad de baile flamenco en compás de tres por ocho.
5 Música y canto melancólico de este baile.


Según la poesía:

La flor delicada, que apenas existe una aurora,
tal vez largo tiempo al ambiente le deja su olor...
Mas, ¡ay!, que del alma las flores, que un día atesora,
muriendo marchitas no dejan perfume en redor.
La luz esplendente del astro fecundo del día
se apaga, y sus huellas aún forman hermoso arrebol...
Mas, ¡ay!, cuando al alma le llega la noche sombría,
¿qué guarda del fuego sagrado que ha sido su sol?
Se rompe, gastada, la cuerda del arpa armoniosa,
y aún su eco difunde en los aires fugaz vibración...
Mas todo es silencio profundo, de muerte espantosa,
si da un pecho amante el postrero tristísimo son...
Mas nada, ni noche, ni aurora, ni tarde indecisa,
cambian del alma desierta la lúgubre faz...
A ella no llegan crepúsculo, aroma ni brisa...;
a ella no brindan las sombras ensueños de paz.
Vista los campos de flores gentil primavera,
doren las mieses los besos del cielo estival,
pámpanos ornen de otoño la faz placentera,
lance el invierno brumoso su aliento glacial.
Siempre perdidas, vagando en su estéril desierto,
siempre abrumadas de peso de vil nulidad,
gimen las almas do el fuego de amor esta muerto...
Nada hay que pueble o anime su gran soledad.

Gertrudis Gómez de Avellaneda - Soledad del alma

Según los escritores y sabios:


La soledad es el imperio de la conciencia - Gustavo Adolfo Bécquer
La soledad es la gran talladora del espíritu - Federico García Lorca
La soledad es tan necesaria para la imaginación, como lo es la lozanía para el carácter - James Russell Lowell
Entre los enojos de la sociedad y la tristeza de la soledad, el hombre razonable elegirá a la soledad, como la menor - Arthur Schopenhauer
Jamás hallé compañia más sociable que la soledad - Henry David Thoreau

Según Sevilla:




La Soledad de San Buenaventura


La Soledad de San Lorenzo

Según el aguaó:

Bien nos podrían servir todas las versiones anteriores, pero olvidamos que Soledad también es un nombre, y que para muchos es sinónimo del antagonismo dado en el significado del diccionario. Para muchos es compañía y alegría. Según la poesía es tristeza, pero Soledad para sus hijas, es poesía y cariño. Los escritores y sabios la creen necesaria. La Soledad según Sevilla es sentimiento, amor, sutileza y belleza.

Para el aguaó Soledad es un árbol: un magnolio, un cedro glauca, unas secuoyas, una acacia o un arce... para el aguaó, Soledad es un verde que reside en María, una amiga que se llama Glauca María.

Para Glauca María...

viernes, 4 de mayo de 2007

El dogo Manuelo Loperan

Sin duda, la obra de los Bellini ha marcado de manera esencial el destino de la pintura veneciana: con ellos empieza la pintura veneciana moderna.
Las pinturas que conocemos de Jacopo Bellini (1400-1470/71), el patriarca, son demasiado escasas como para considerarlas representativas, permaneciendo en la memoria histórica más bien como dibujante. Su hijo mayor, Gentile Bellini (1429-1507) pronto manifestó su talento como retratista, aunque se sirvió en gran medida de las formas góticas. En 1469 fue nombrado conte palatino, por el emperador Federico III y, a los cincuenta años, o sea en 1479, la república le consideró digno de enviarlo en calidad de emisario a Constantinopla, a la corte del sultán Mohamed II para retratarlo. A este respecto, Vasari hace referencia de la siguiente manera: “...casi no podía entender que un mortal pudiera poseer, como si fuera un dios, la capacidad de imitar a la Naturaleza con tanta vivacidad”. Pero el que verdaderamente poseía la capacidad de retratar con altas dosis de veracidad era su hermano, Giovanni Bellini (1432-1516), del que Vasari dice que “los primeros trabajos fueron algunos retratos, que fueron muy aplaudidos, sobre todo uno que representa al dogo Loredan...”. La pintura fue creada en 1501, cuando el dogo, orgulloso de su origen romano, pasó a ocupar el cargo, o bien poco tiempo después. No cabe duda que Bellini dominaba magistralmente el virtuosismo pictórico requerido para reproducir el motivo ornamental del brocado de la capa y el bordado en oro de la banda que adorna el gorro del dogo. No ha ocultado los primeros síntomas de la edad (las arrugas del cuello que no llega a ocultar la alta capa), y el peso de las preocupaciones del hombre de Estado, que se reflejan en los sombríos párpados. Este retrato se caracteriza por ir más allá de lo convencional, al contener además, otros valores mucho más diferenciados: ahora se refleja también el estado de ánimo de la persona retratada. “Enjuto, de alta talla, austero, colérico, pero hábil y sabio en el gobierno” es como describían sus contemporáneos a Lorenzo Loredan (1438-1521), que ocupó el cargo de dogo o dux de Venecia hasta 1521. En la obra contemplamos como el personaje parece inasequible, nada parece alcanzarle salvo esa luz procedente de la lejanía que hace resplandecer sus ojos, a la vez retraídos, como sumidos en meditación sobre sí mismo y su papel histórico.

Una de dos: o Manuel Ruiz de Lopera tiene descendencia italiana, o el doctor Emmet Brown hizo un viaje a la Venecia del 1500, para traerse en el DeLorean a Giovanni Bellini y aterrizar en la calle Jabugo. Si hubiera ocurrido esto último, el accionista mayoritario del Real Betis hubiera querido que Bellini lo retratase con su perro Hugo, a modo de efigie real, así pues, descarto esta opción.
Me decanto más por la descendencia italiana de Lopera, ¿de dónde si no le vendría esa austeridad, esa cólera que demuestra y esa habilidad y sabiduría a la hora de ‘gobernar’ en la sombra al Real Betis?.
Manuel Ruiz de Lopera sigue mandando en el conjunto verdiblanco, y para demostrarlo volvió a instaurar los precios habituales para el encuentro con el Getafe: entradas desde 25 hasta 40 euros. El motivo de este cambio se achacó a la protesta de los abonados del equipo de Heliópolis, que se quejaban, según la directiva, de esos precios: “Nuestros socios no ven justo que haya rebajas en las entradas cuando los carnés siguen costando lo mismo”, decía el vicepresidente Ángel Martín, que acto seguido animaba a los aficionados a acudir al campo de la Cartuja.

¿Es una broma?, suben los precios echándole la culpa a los abonados. ¡Venga ya!. No tiene nada que ver la masiva protesta hacia Lopera en el partido contra la Real Sociedad, claro está. Que todo un campo se pusiera en pie pidiendo a gritos la marcha del accionista mayoritario del club era una casualidad ¿no?. Que Lopera cargase esas protestas a los que “vinieron con entradas regaladas” no tiene nada que ver con la subida de precios. Y encima, el vicepresidente Ángel Martín hace un llamamiento a la afición, a esa afición que se vuelca todos los fines de semana con su equipo, la misma que sufre domingo tras domingo varapalos, resultados que no convencen, la misma que padece y siente como su centenario club navega en las temibles aguas del límite entre primera y segunda, la misma afición que soporta jornada tras jornada la irregularidad de un conjunto de jugadores que ofrecen un mediocre espectáculo, la misma que sale perjudicada en esa subida de precios pero que, sin dudarlo un momento, estará este domingo acompañando a su equipo, el de sus amores, el que la hace sufrir, porque pese a todo, pese al caciquismo del ‘dogo Manuelo Loperan’ y su empeño en monopolizar y dominar todo lo que corresponda al Real Betis, nosotros los béticos, estaremos con nuestro equipo cada domingo.




¿Se parecen en algo más que en el físico el dogo Lorenzo Loredan y Manuel Ruiz de Lopera?, ¿qué opinan vuesas mercedes del tema?, ¿creéis que la subida se debe a las quejas de los aficionados o es una excusa de la mayoritaria?, ¿estuvo Emmet Brown en la calle Jabugo?, ¿mejoraría el Real Betis con la marcha de Lopera? Cansado y colmado de desesperación por la escasa solución del tema, me senté en mi vieja silla de madera y vertí en mi jarra el agua fresca que manaba de la esperanza.

lunes, 30 de abril de 2007

Apuntes en un papel

Fotografía extraída de la web de El Diario de Sevilla


Me había estado fijando en todos los detalles posibles que iba observando en mis incursiones al Real. Cuando llegaba a casa los apuntaba en un papel para después analizar lo que había visto y reflexionar sobre el cambio que había sufrido la Feria de un año para otro. Ayer, cuando miraba ese trozo de hoja, me di cuenta que tenía bastantes puntos anotados, y pensé en crear una entrada para mi blog. El problema iba a ser el orden a seguir o cómo enfocaría esos detalles para ser contados o narrados de forma coherente, y al no encontrar respuesta a esta cuestión, decidí plantear esos pormenores en el mismo orden que tenía en el papel. Un “desorden ordenado”.

Lo primero que aparecía era la preocupación de la gente por el tiempo, ¿el paso del tiempo?, no, eso solo ocurría el sábado de Feria, cuando el final estaba cerca y las ansias de disfrutar al máximo, se filtraban por los poros de los pocos sevillanos que quedaban en el Real para despedir una semana de fiesta. Me refería al tiempo meteorológico. Al igual que en Semana Santa, aunque salvaguardando las tremendas distancias, la lluvia amenazaba con aparecer por la Feria, y aquellos que tanto tiempo han dedicado en prepararla, sopesaban la posibilidad de una visita inesperada del líquido elemento que desluciría el cuadro. La preocupación crecía cuando el tiempo era escrutado en las cadenas de televisión, donde los meteorólogos predicaban una semana lluviosa a partir del miércoles. Pero una vez más, volvieron a fallar, demostrando que la interpretación de las isobaras, los anticiclones, las altas y las bajas presiones, son tan complicadas como las cartas del tarot. Un día le dedicaré a este tema una entrada propia. Pese a ello, la lluvia volvió a Sevilla para visitar la Feria, como viene haciendo los últimos años, al igual que en Semana Santa. Cuán ricas son nuestras celebraciones, que hasta del Cielo bajan a contemplarlas.
Se animaba la cosa y la Feria comenzaba. En los diferentes informativos se hacían eco del comienzo de esa fiesta semanal que llega a Sevilla en el mes de abril, en ocasiones lo hacían de manera acertada, pero en otras, palabras desafortunadas aparecían en el vocabulario de los presentadores, destacando dos que apunté en mi trozo de papel: “disfrazarse” y “faralaes”.
Si buscamos en el diccionario la palabra faralaes, no la encontraremos. Sin embargo, sí aparecerá “faralá”, con el siguiente significado:
m. Volante suelto por la parte inferior, que adorna los vestidos femeninos.
2 fam. Adorno excesivo y de mal gusto. Pl. faralaes.

No creo que nuestros trajes de flamenca o de gitana tengan nada que ver con volantes sueltos o con adornos excesivos (si acaso resaltaría algún que otro traje recargado y Barroco que se ha quedado obsoleto, pero nada más), tampoco creo que sea de mal gusto, así pues, parece que los informativos no se informan lo suficiente, y un año más, siguen llamando faralaes a nuestros trajes de gitana o de flamenca. Y por cierto, la gente en Sevilla, ‘se viste’ no ‘se disfraza’.
La siguiente nota que aparece en mi lista de detalles hace referencia a la guasa sevillana, a esa que tiene tanto que ver con el fútbol y los colores que exornan nuestra Feria de Abril, el verde y el rojo. Se empezaba a levantar una pequeña nube de polvo, como las que aparecen cuando el albero está poco asentado, con el tema del pin y el llavero con el escudo del Sevilla F.C. en la portada, que este año estaba dedicada a uno de los balcones de la Giralda y no al Real Betis. Ondeaba la bandera del Centenario verdiblanco cuando se retiraban los dos objetos que imitaban el gesto de hace dos años en la portada, esta vez sí, dedicada al Sevilla. La directiva del Real Betis salía al paso de lo ocurrido y no le daba importancia, quitando hierro al asunto y decidiendo no denunciar a nadie, demostrando por fin, un comportamiento adulto, serio y responsable, que ya era hora.

El luto se apoderaba de mi hoja: fallece don José Antonio Garmendia Gil. Se iba el genio bioquímico con alma de historiador, ese sevillano incombustible que tanto amaba a su ciudad y que tanto nos dejó en sus magníficas obras literarias. En Feria, en abril, en primavera... en Sevilla.

Al día siguiente, abría el periódico y aparecía una noticia que era digna de resaltar y de estar en mi papel, que comenzaba a convertirse en una lista. A un hombre le había tocado un “pirulo” de la policía en una tómbola y decidió probarlo en las Tres Mil Viviendas. Muy bien chaval, una gran idea. Se ve que el tio no tenía emociones suficientes en la calle del Infierno y decidió colarse de lleno en él. Me lo imagino acelerando al máximo, con su pirulo puesto, el coche volando por las calles de las Tres Mil, que ya para ser cómico del todo, podría ser un R5, ‘patrullando’ a toda velocidad mientras los usuales de esa zona lo miran con recelo y empiezan a pensar si practicar, con el posible ‘policía secreta’, el tiro de los dardos al globo. Cuando se acercaba a la zona más oscura de Las Vegas, según la noticia, fue detenido por la policía (la de verdad) e interrogado sobre la adquisición de su preciada joya, indicando el infractor (o el loco) la tómbola donde le había tocado, para solventar el problema de raíz.
La otra joyita que tocaba en las tómbolas este año era un megáfono, que afortunadamente al señor de antes no le tocó, porque lo único que le hubiera hecho falta ya, era un pirulo y un megáfono, para convertirse en uno de los Hombres de Paco. Y así estaba la Feria, llena de niñatos y canis con megáfonos de un lado a otro. Lo del Perrito Piloto queda ya en el olvido.
Otro aspecto novedoso este año ha sido la sustitución, en algunos casos, de las flores de madera por las de peluche. Pocos son ya los que reparten claveles frescos, sustituidos por esas rosas de madera que rozan la oferta descarada con el rótulo “5 rosas por 1€”, a las que se le suma las antes mencionadas de peluche.
El detalle de los farolillos aparece tarde en mi lista, pero aparece, no fue hasta el final cuando se decidió reponer los farolillos verdiblancos que este año iban en honor del Centenario del Real Betis, y era curioso también observar, como la única zona exornada contemplaba sólo la caseta municipal... ¿escasez o escaqueo?.

Y por último, en ese manuscrito listado que había ido creando a lo largo de la semana de Feria, tenían un sitio especial los maridos y padres sacrificados con regalos de tómbola mayúsculos. “El 45..., el 23..., el 4...”, “¡¡Bingo!!”, “¡Han cantado bingo!, vamos a comprobar si es correcto, no tiren los cartones. El bingo es correcto, te damos un vale y eliges un regalo”. Aquí viene el quid de la cuestión: juego de 10 cuchillos extrafuertes, inoxidables, con mango adherente, y que cortan un tomate y una lata con la misma eficacia (lo pone en la caja), unos timbales o una yogurtera... porque con un bingo no se hace nada, los regalos son todos iguales de inútiles, pero aún así, se elige la yogurtera. Y allí estaba ese hombre que merecía entrar en mi lista, dirigiéndose hacia la lanzadera del Charco de la Pava cargado como uno de los Reyes Magos, rodeado por su mujer y sus hijos: cara desolada, aguantando una caja de gran tamaño para ser una yogurtera, tres peluches, dos de ellos grandes, con el rostro contorsionado por la resignación, un gesto facial que parece decir “a ver para qué queremos nosotros una yogurtera, con lo que se tarda en hacer un yogur con éste cacharro, y aparte le tienes que echar yogur comprado, cuando vas al Día o al Supersol y lo compras ya hecho, con sus tapas y su caducidad. Además, ¡si ya tenemos dos yogurteras en casa y no las usa!, ¿y los peluches...?, por favor, que tenemos las camas forradas de animales cosidos”.

Y final. Punto final. Se acabó la Feria. Fuegos artificiales para una semana cargada de caballos, manzanilla, tortillas, lunares, peinetas, churros, chocolate (la mayoría de las veces ambas cosas a la vez), bingos, megáfonos, sevillanas, farolillos (solo al final y escasos), rebujito, jamón, albero, zotal, minimotos, luces, eneas, toldos, personajillos, bombillas, verde, blanco, pulseras, yogurteras, peluches, volantes y fiesta. Y ahora voy a echar un trago de agua, tan necesario para el gaznate, atiborrado con una cuarta de albero... ¿os apetece un poco de agua?, ¿cómo habéis pasado la Feria vosotros?, ¿lo habéis pasado bien o mal?, ¿visteis al hombre de la yogurtera?... Sevilla despide su temporada alta y nos anuncia la llegada del calor, tomaos un trago de agua fresca para saciaros la sed.

domingo, 22 de abril de 2007

Don Francisco


Erase un hombre a una nariz pegado;
érase una nariz superlativa;
érase una nariz sayón y escriba;
érase un pez espada muy barbado.
Era un reloj de sol mal encarado;
érase una alquitara pensativa;
érase un elefante boca arriba;
era Ovidio Nasón más naridado.
Erase el espolón de una galera;
érase una pirámide de Egipto;
las doce tribus de narices era.
Erase un naricismo infinito,
muchísima nariz, nariz tan fiera
que en la cara de Anás fuera delito.


-A una nariz-


De este modo, don Francisco atacaba a Luis de Góngora de una manera sutil y descarada, como llevaba haciendo con asiduidad, la gran mayoría de las veces, bajo el anonimato de una máscara que difícilmente podía ocultar ante sus arrebatos de sinceridad. Le acusaba de ser judío, detalle que achacaba a su nariz (ya que a los judíos se les consideraba narigudos), jugador empedernido, practicante de la homosexualidad y una persona cargada de malicia, indecente e instigador de la escritura sucia. Y es que de don Francisco, se dice que tenía un carácter fuerte, que gustaba de visitar tabernas, disfrutar de los placeres del vino, la encuadernada y las mujeres, aderezado todo ello con dosis de valentía y con una gran habilidad de cara al enfrentamiento con espada, instrumento que manipulaba con gran destreza, a pesar de su cojera, la misma que le ha delatado en Villanueva de los Infantes, donde “un equipo de expertos confirmó que los huesos hallados eran del escritor por anomalía en el fémur derecho” (Diario de Sevilla - Martes, 17 de abril de 2007). Como explica la noticia, “sus restos se encontraban entre otros 167, como mínimo, en la parroquia de San Andrés Apóstol, en Villanueva de los Infantes (Ciudad Real)”; “la identificación se completó porque la talla y la edad correspondían con las de Quevedo, por lo que, aunque no pudo asegurar al cien por cien que correspondían a él, ‘porque ningún método lo puede hacer’, dijo que los huesos son del literato”. Así pues, parece que se despejan las dudas que existían alrededor de su tumba, sobre un posible saqueo y violación de la sepultura del genial escritor. Según la noticia “se han podido recuperar diez piezas del esqueleto, algunas vértebras, los dos fémures y una clavícula; del cráneo, según apuntó (José Antonio Sánchez, director del equipo de la Universidad de la Complutense de Madrid) ‘no se sabe nada’, ya que es una de las partes más frágiles y de las que antes se deterioran”. El 8 de septiembre de 1645, don Francisco de Quevedo y Villegas fallecía y era enterrado en Villanueva de los Infantes, deseo que dejó escrito en su testamento, pero su poesía y genialidad seguiría creciendo a lo largo del tiempo, cargada de popularidad (Poderoso caballero es don Dinero), hazañas y leyendas (...diéronle muerte y cárcel las Españas...), letrillas satíricas (¿Nunca se ha de decir lo que se siente?) o simplemente exquisita poesía...

Con sosiego agradable
se dejan poseer de ti las flores,
mudos están los males,
no hay cuidado que hable,
faltan lenguas y voz a los dolores,
y en todos los mortales
yace la vida envuelta en alto olvido.
Tan solo mi gemido
pierde el respeto a tu silencio santo,
yo tu quietud molesto con mi llanto,
y te desacredito
el nombre de callado, con mi grito.

-Fragmento de El sueño-

lunes, 16 de abril de 2007

El nuevo (¿?) transporte

Nuestro querido Consistorio nos propone un proyecto de 'modernización' que empape la ciudad de elementos y detalles acordes con las grandes ciudades europeas, a las que pretende emular. Se fijó en Madrid y Barcelona. De la primera ciudad tomó como referencia la gran cantidad de obras que posee, para así estar a la altura de la capital de España. De la segunda escogió algo más sutil para el paladar: la duración de la Sagrada Familia de Barcelona, la cual lleva en construcción desde 1883, una gran y avariciosa obra que, tras la muerte de Antonio Gaudí en 1926, aún sigue inconclusa, al igual que nuestra Línea 1 de Metro.
Pero ahí no queda la cosa. Nuestro Ayuntamiento, de nuevo atraído por el poder de 'lo moderno', decidió llevar a cabo un proyecto ambicioso y vanguardista: un complejo vehículo que circula sobre raíles en el interior de la ciudad y que se usa principalmente para transportar viajeros. Lo que se viene llamando un tranvía vamos. La idea partió de nuestro querido alcalde, el señor Alfredo Sánchez Monteseirín, autor de frases tan populares como: "Habrá gente a la que yo no le guste, pero a todo el mundo le gustan las obras", o la inolvidable "Qué sería de nosotros los astronautas si no nos dijeran los astrólogos o los astrónomos cómo son las cosas, qué es lo que nos podemos encontrar en el más allá, qué podemos hacer o qué podríamos desarrollar nosotros". Filosofía pura. Surrealista, pero pura.

Telecinco decidió cambiar el nombre del programa cultural "Salsa Rosa" por "Sábado Dolce Vita", aunque el formato y el contenido seguían siendo el mismo, y el señor Monteseirín decidió cambiar el nombre de "tranvía" por el de "metro-centro", para que la forma y el contenido fueran pragmatismo de la tan ansiada vanguardia.

La peatonalización de la Avenida de la Constitución es un completo acierto. Nuestra Catedral, joya indiscutible del Gótico, sufría cada vez más las inclemencias de la contaminación, y pedía a gritos el corte del tráfico por la fachada principal. Sin embargo, no creo que la inclusión en el proyecto de un tranvía sea necesaria. Si tenemos en cuenta el recorrido que realiza (desde la Plaza Nueva hasta la estación de autobuses de El Prado), nos encontramos con la escasa distancia que cubre, la cual nos demuestra su ineficacia. Si a ello le sumamos la gran cantidad de dinero que se está dedicando a este proyecto, sufragado por todos los contribuyentes, en unos tiempos donde la deuda de nuestro Consistorio roza lo histórico, deja como resultado un aire poco atractivo para el nuevo(¿?) transporte. Tan atractivo como las catenarias que exornan la Avenida y San Fernando.



¿Qué opináis del Metro-centro?, ¿qué aporta a Sevilla?, ¿lo verá concluido el señor Monteseirín como alcalde de nuestra ciudad?, ¿nos obsequiará de nuevo con alguna frase profunda?, ¿os gustan las catenarias?, ¿tenéis sed?, saciadla pues, en este humilde rincón de Internet.

Imagen extraída y retocada del TBO de Mortadelo y Filemón titulado "Mortadelo y Filemón contra el Gang del Chicharrón" del genial Francisco Ibáñez.

lunes, 9 de abril de 2007

Tristeza necesaria



Se acababan de cerrar las puertas, con un golpe seco, como siempre, como todos los años. Un golpe que me recuerda siempre al final de una marcha, una marcha que siempre se hace corta. Yo la suelo identificar con el final de “Amarguras”. Se acabó. A esperar un nuevo año. Un año más. Me dispuse a acercarme a la puerta, a ese doble batiente donde se depositan las esperanzas de regresar pasados 365 días, para volver a ver como se pone un broche de oro a la Semana Grande de Sevilla. La turba me llevaba, me transportaba mientras mis pensamientos volaban a través del recuerdo, en pasitos cortos que me arrimaban al tacto de la melancolía de aquello que se va como si se escapara de las manos.

Tenía que hacer un post para mi blog. Era lo más lógico. Me puse a pensar sobre que escribiría, cómo me expresaría. Una cosa tenía clara, una crónica de esta Semana Santa de Sevilla de 2007 quedaría burda e insulsa comparada con los excelentes trabajos realizados por la prensa, acostumbrada a este delicado y metódico tratamiento informativo sobre nuestra Semana Mayor, los cuales, además, poseen un amplísimo álbum fotográfico y los meticulosos detalles de cada jornada y cada Hermandad. No. No iba a hacer una crónica de algo que cada uno de nosotros siente y se emociona de manera distinta.
Abandoné la idea pensando en el tema sobre el que iba a escribir, pero los pensamientos se desviaban, la memoria buscaba amparo en esos rincones que se desvanecían como un sueño anclado en lo más profundo de una noche de invierno. ¡Todo había acabado tan rápido!. La bulla avanzaba hacia la puerta, y absorto en los recuerdos, me llevaba ensimismado.
“Virgen del Valle”, alejándose en Doña María Coronel. Ésa era la última marcha que había escuchado, para el palio de María Santísima de la Soledad de la Hermandad de los Servitas, que se arriesgó cuando parecía que la lluvia estropearía completamente el Sábado Santo. Que Semana Santa más rara. De eso podría escribir, de la rareza como nota predominante este año, del nerviosismo, de las ansias, del llanto, de las lágrimas.
“Virgen del Valle” seguía sonando, como un eco que se resistía a abandonar mi mente, mis recuerdos, mi memoria, haciendo jirones mi corazón que arrastraban trozos de tristeza y melancolía.
La lluvia había hecho, una jornada más, que solo dos Hermandades se arriesgaran a salir a las calles de Sevilla, retando al cielo encapotado, al abrigo de la gente que salía a despedir su Semana Grande. La Trinidad se quedó en su templo, igual que El Santo Entierro. Este año, más que nunca, la Soledad de San Lorenzo cerraría la Semana Santa. Domingo de Ramos esplendoroso, Lunes Santo de tensiones resueltas en finales felices y Martes Santo de lágrimas. Lloraba el cielo, lloraba Sevilla, lloraba El Cerro, la Palomita de Triana, y mi hermana con ella, Las Almas de Todo Lo Santo del Omnium Sanctorum. La lluvia, la maldita lluvia, la misma a la que desafió San Esteban, la misma a la que dejó morir en la Universidad al Cristo de la Buena Muerte, la misma que empapó a la Candelaria, la misma que, como Judas traidor, abofeteó a Nuestro Padre Jesús ante Anás, lluvia que no escuchó las Misericordias del Cristo que se resguardó en el Postigo.
Cómo empujaba la gente. Todos querían tocar la puerta. Se abalanzaban con la esperanza de volver el año que viene. Y mientras, mis recuerdos me traían momentos dulces, de jornada de Miércoles Santo, ¡qué ganas de cofradías había en Sevilla!, los dolores del día anterior se hicieron gozo para ver cómo el barrio de la Feria se echaba a la calle para ir con sus Negaciones de San Pedro a la Catedral, con el izquierdo por delante, uno de los grandes estrenos de este 2007.
En mi mente se iba perfilando lo que quería expresar en mi blog, esas rarezas que hicieron de un Jueves Santo tristeza y recogimiento. Resortes que saltaban en mi cabeza buscando el estado de ánimo que albergarían amigos que se quedaban en sus templos, que tenían que esperar un año más. Voz entrecortada para anunciar que Sevilla se iba a perder este año a la Virgen de la Victoria, pena y rabia, me acordaba de mi amigo Pregonero. La lluvia amenazaba con desmontar el Jueves Santo y parte de la Madrugá. Desde Los Terceros La Exaltación se queda este año sin recorrer las calles de nuestra ciudad, a la mente me vienen nuevos amigos, mi querida Dama de Sevillano nombre y Finidiblanco, que no podrán ver como el barco de Santa Catalina derrocha señorío. Llora la Virgen de las Lágrimas, lágrimas que caen del cielo, lágrimas que se le caen a los hermanos. Igual que llora la Virgen del Rosario al ver a Su Hijo suplicarle al cielo de Sevilla para que no llueva más, al ver cómo sus hermanos se arremolinan a su alrededor. Y entre ellos, mi querido amigo Calleferia.
Cuando parecía que todo se volatilizaba, que La Pasión no surcaría Sevilla, acudieron a las calles dos colores, el morado de La Quinta Angustia y el verde de los ojos de la Virgen del Valle, para traernos esperanza en una Madrugá que ya veíamos perdida.
Fría. Muy fría, pero espléndida. Como el azahar que volvía a embriagar Sevilla, Maria Santísima de la Concepción volvía a seguir a Su Hijo camino de la Catedral, en San Gil ya se escuchaban gritos que anunciaban la llegada de la alegría macarena, y en Triana se escuchaba llorar, porque la Esperanza abandonaba el puente para pasearse por Sevilla, mientras en la Verónica, la Saeta hace llover de nuevo, pero esta vez son lágrimas de amor, porque Nuestro Padre Jesús de la Salud camina con la cruz al hombro para entrar en La Campana cuando el alba despunte, cuando el sol, ése al que llaman Lorenzo, se asome por el cielo de Sevilla para comprobar que un año más, ha vuelto a perderse a Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, que este año salía a las calles de nuestra ciudad para volverlas a cruzar con Su amplia zancada, demostrándole al mundo que sigue siendo El que Todo Lo Puede.
¡Otro empujón!, parecía que no iba a llegar nunca a la puerta, la gente se agolpaba con ansia, e intentaba zafarse para palpar aunque fuera con la yema de los dedos la esperanza de volver, y para ello, los empujones formaban parte de la ceremonia. ¡Que poco quedó después!, Viernes Santo a medias, con la lluvia dejando que el Cachorro expirase en Triana, entre toldos de un recorrido inédito, con La O llorando por dentro y por fuera, y pensando en mi amigo Jordi. Viernes Santo con Sagrada Mortaja de madrugada ante un frío como no se recuerda en lustros, como tampoco nos acordábamos del muñidor, de Carretería, de San Isidoro, de Montserrat...

Y allí estaba. Sábado Santo. Por fin había llegado a la puerta de la parroquia de San Lorenzo. Un año más, pero éste, muy distinto. Y extraño. Aunque me recorría una tristeza y melancolía que envolvía las imágenes de esa semana en un filtro de color sepia. De fondo, una vez más, resonaba en mi cabeza “Virgen del Valle”, y todo se disolvía como un sueño, como una nube de incienso que sube al cielo. Todo se había consumado rápidamente.
Siempre me pasa igual. Me sabe a poco. La tristeza me invade por dentro, pero es una tristeza necesaria, para mantenernos con ganas un año más, para saber esperar un año más, para disfrutar de lo que ha pasado y para que, pasado un año, podamos volver a tocar esa puerta de la esperanza y volver el año que viene.
Ya sabía de lo que iba a escribir.

Toque la puerta con la palma de mis manos y pensé “hasta el año que viene, si Dios Quiere”.