domingo, 23 de marzo de 2008

Imágenes e ideas (y II)

MIÉRCOLES SANTO

Día en blanco
Llora el Cielo
Llora Sevilla

JUEVES SANTO

Agua de infortunio
Un año más sin los Ángeles de la Fundación
Caen lágrimas en la calle y Lágrimas en Los Terceros
Un año más sin la Victoria
Parche a la gotera
Una hora de retraso
Rosarios en la calle Feria
Quinta Angustia en La Magdalena
La Pasión hace presencia en el Salvador
Todo se recompone
Y llega el final
Apenas un entrelazo con La Madrugá


Coronación de Espinas bajo el frío sevillano


Laraña como Calle de Amargura


Valle de lágrimas, Valle de ojos verdes, Valle de Gómez Zarzuela
Virgen del Valle

LA MADRUGÁ

Mis ojos ven a través de un antifaz
Padre Nuestro que estás en el Cielo
Dios Te Salve María
Sólo túnica
Cera derretida
Cinturón de esparto
Cuadril de apoyo


Sentencia Macarena


La Centuria y su cantera


Petalada para La Esperanza


Delante de mí, el Señor del Gran Poder con la túnica de los cardos, una estampa de hace setenta años


Detrás de mí, la Madre del Mayor Dolor y Traspaso

VIERNES SANTO

Era necesario un Viernes Santo
Sevilla lo necesitaba
La Semana Santa lo necesitaba


Necesitaba el Romanticismo del Cristo de la Salud


Necesitaba perderse en el palio del Mayor Dolor en su Soledad


Necesitaba contemplar cómo la Giralda despide al Cachorro


Necesitaba el Patrocinio de la Virgen


Hasta la luna necesitaba ver al Nazareno de la calle Castilla


Perderse en la belleza de La O

Dejarse embelesar por esta jornada recuperada

SÁBADO SANTO

Barruntaba lluvia
Amenaza gris
Preocupación de Sevilla


Pero La Piedad salió bajo un cielo encapotado


Y La Soledad Servita racheó a tambor destemplado


La Muerte volvió a ser superada por La Muerte


Cristo Yacente volvió a ser enterrado en una urna neogótica


Y el Duelo se hizo en Sevilla


Y el Cielo volvió a llorar
Y La Soledad de San Lorenzo se cubrió
Y Sevilla volvió a llorar
Cierre no esperado
Carreras y chaparrón

Epílogo del Resucitado bajo una bóveda celeste del Domingo de Resurrección

miércoles, 19 de marzo de 2008

Imágenes e ideas (I)

DOMINGO DE RAMOS



Día de ensueño



Primer paso: La Sagrada Cena perfectamente alineada con La Banda de Las Cigarreras
Exquisita revirá



Humildad y Paciencia. Calor bajo el traje de chaqueta



La Madrugá de Abel Moreno, primera marcha. La Virgen del Subterráneo, primer palio



Marco incomparable para ver cómo Despojan de Sus Vestiduras a Jesús y comprobar que cada vez anda mejor. La unión con Virgen de los Reyes ha sido todo un éxito



Dolores y Misericordia
con diadema y San Juan a la derecha


La Victoria de La Paz con túnica bordada y mantolín


La
Paz (sobran las palabras)


La Buena Muerte
y el diálogo de María Magdalena

La Borriquita
, de lejos. Se acabó la batería de la cámara. San Roque en Cuesta del Rosario. Túnica bordada para el Señor de Las Penas y sevillanía para Gracia y Esperanza. Y la eclosión de todo. El bello final del día. Silencio Blanco a oscuras. Amargura y Chopin. Amargura y Marcha Funebre. Amargura y Font de Anta. Amargura y Su Mirada. Amargura y San Juan. Amargura y hasta el año que viene. Si Dios, y Ella, Quieren.

LUNES SANTO



Aire y frío. Mucho frío. Pero frío... frío



Estampa histórica: El Polígono San Pablo hace su primera Estación de Penitencia



El barrio se despide de la capital


Majestuoso Misterio y paso elegante del Cautivo y Rescatado


Virgen del Rosario
con el manto de La Macarena


Y esos ojos verdes...


Escalofrío cuando pasa Santa Marta

MARTES SANTO


Espléndida jornada



Santísimo Cristo del Desamparo y Abandono: El Cerro llega al corazón de la ciudad



La Madre de los Dolores del Cerro



Santísimo Cristo de La Buena Muerte bajo el Postigo



Amargura para la Virgen de la Angustia



Bofetá en San Lorenzo


El Dulce Nombre de María y su saludo al Señor de Sevilla


Las Almas de la Calle Feria


Gracia y Amparo por su barrio



La Calzá enloquece... llega Pilatos Presentando a Jesús y se despide con Saeta


Sangre en San Benito


Y llega la Señora de la Encarnación. Bella y radiante. Y se gusta con Callejuela de la O. Y se despide de su barrio. Y suena el Ave María. Y todos cantan. Y ruedan las lágrimas. Y la noche se hace eterna. Y se cierran las puertas de este magnífico Martes Santo.

Para todos aquellos que me visitan y no pueden disfrutar de la Semana Santa, con todo el cariño de este aguaó...

viernes, 14 de marzo de 2008

La Gloria que está por llegar

Con la venia de don Diego, al que tanto le debo y agradezco, vuelvo a Sevilla. Vuelvo a mi tierra como todos los años hago por estas fechas. Como llevo haciendo desde que partí en cuerpo pero no en espíritu y alma. Marcho a nuestra tierra don Diego, que ya es primavera y el azahar ha florecido. Que ya se asoma la luna de parasceve y se limpia la plata. Ya se preparan las parihuelas y está a punto de estallar todo. Marcho a nuestra tierra don Diego, como siempre hago cuando llega el calor en forma de tibieza. Como siempre hago cuando Perséfone vuelve a abrazar a Deméter. Marcho a nuestra Sevilla don Diego, pues estaré atrapado por siempre jamás en un cuadro que yace en tierras inglesas, pero voacé sabe, mi querido amigo, que su pintura mantiene vivo mi alma y espíritu, y que éstos pertenecerán siempre a Sevilla. La tierra de María Santísima. La tierra de la Inmaculada de la Madre de Dios. La tierra de Sin Labe Concepta. Por eso mismo, querido don Diego, marcho a nuestra tierra ahora que se prepara todo. Ahora que se necesitan 'aguaores'. Así pues, le veré a vuesa merced en la Plaza del Duque, cuando el primer niño pise La Campana.

Con la venia de don Diego, al que me dejó volver como cada primavera a mi tierra, con la venia de vuesas mercedes, que soportan las divagaciones y locuras de este humilde aguaó, y con la venia de Sevilla, a la que vuelvo en un viejo galeón fantasma que atraca en su siempre eterno Puerto de Indias, donde sigue llegando el oro del Nuevo Mundo, el Barroco sigue vigente y la gloria la sigue conociendo por Nova Roma.


Llego a Sevilla y mueren las vísperas. Las postrimerías de la Cuaresma se pueden palpar, como los cuadros que realizara don Juan de Valdés Leal, queda poca plata que limpiar, las noches se envuelven en traslados a parihuelas, las Santas Imágenes duermen sobre Misterios de Evangelios o bajo Palios, el azahar está florecido y mi ciudad se viste como ella sólo sabe. Se viste de primavera y está más guapa que nunca. Llego a Sevilla, y compruebo que ese galeón fantasma se ha retrasado en demasía, pues mueren las vísperas y faltan horas para que todo se cumpla. Este año ha sorprendido a Caronte. Semana Santa alta y todo se precipita en un devenir de locura, con estampas que corren abrazadas al paso inminente, y sin piedad, del reloj que avanza para los mortales. Ya está aquí la Semana Mayor de Sevilla. La Semana de los sevillanos.

Y no es una Semana cualquiera. Es una Semana de Gloria. Una Semana que se espera con ansia y nervios. Una Semana que se degusta todo un año. Una Semana que se presiente desde que la Estrella de Bagdad gira en su último recodo. Una Semana que trae fiebres. Una Semana que viene precedida de una Cuarentena Sevillana. Cuarenta días de espera. Cuenta atrás para ocupar los palos de la Pasión. Cuenta atrás para vivir cada minuto y cada segundo con una intensidad indescriptible. Cuenta atrás que concluye como mejor se puede terminar: Con un río blanco. Con ese blanco de la locura. Con ese blanco de la alegría. Con ese blanco de La Paz. Bendita Paz. Bendita Victoria de la Paz, que tan necesaria es en nuestra vida. Que tan necesaria es en nuestro devenir. La Paz. Paz del Parque María Luisa. Paz del Porvenir. Paz de Sevilla. Paz del Mundo. Así concluirá la cuenta atrás. Así comenzará la Gloria en Sevilla. Con La Paz.


Recorrí las calles presintiendo lo que está por llegar. ¡Válgame Dios que este espíritu que os habla se emocionó!. Palcos levantados, Avenida preparada, Campana enjaulada, sillas apiladas... Está escrito. La Gloria de los sevillanos comenzará el Domingo. Me acerqué a la Colegiata del Divino Salvador, y fue entonces cuando vi la rampla. Me acordé de don Juan. Miré a su escultura. Quieta. Inmóvil. Tuve el gusto de conocerle en vida. El de las manos divinas. El Lisipo Andaluz. El dios de la madera. El mismo don Juan que conoció mi amigo don Diego. El mismo cuyos restos mortales reposan en La Magdalena, pero de espíritu inquieto. Muy poca gente sabe que durante la Semana Santa, la escultura de la Plaza del Salvador no es de piedra, sino de alma. Cuando vuelven los niños al Salvador, la escultura sonríe. Cuando vuelve el Amor y el Socorro de Su Madre, dos lágrimas recorren su rostro. Don Juan Martínez Montañés estará allí el Domingo. Y también el Jueves, cuando vuelva a ver a su nazareno. Cuando pase ante él y vuelva a preguntarse cómo fue capaz de realizar al Hijo del Hombre con sus manos. Cuando Pasión le remueva su espíritu, su alma de la inmortalidad, y le haga emocionarse ante su creación.


Y es que Sevilla está a punto de vivir la Gloria. Está a punto de besar el Cielo. Está a punto de revivir los días de la Pasión. Escuché en una ocasión, y no recuerdo cuando fue, es el inconveniente de ser un viejo espíritu del siglo XVII, que la Semana Santa se repite todos los años, pero de manera distinta. De manera diferente. Y cuanta verdad había en esas palabras. Vuelve la emoción de las calles. Vuelve Cristo sobre una Borriquita, para hacer la Sagrada Entrada en esta Sevilla que se convierte en tierra Santa de Jerusalén. Vuelve a celebrar su Sagrada Cena en la calle Sol. Vuelve a Orar en el Huerto de la calle Feria. De nuevo será Prendido en Orfila y Traicionado en su Redención por el barrio de Santiago. Cautivo en el Tiro de Línea y Rescatado en San Pablo. Volverá a ser Juzgado por Caifás en el Barrio León, Presentado ante Anás y Abofeteado en San Lorenzo y Despreciado por Herodes en la plaza donde vive San Juan de la Palma. Será Azotado en Los Remedios, Ecce-Homo en Laraña, donde será coronado, y en Águilas, donde se burlarán de Él. Presentado al Pueblo en Luis Montoto y Negado por San Pedro en Omnium Sanctorum. Le volverán a leer su Sentencia bajo un Arco Macareno, mientras una centuria le escolta Su espalda. Y será cargado con la Cruz. Será Nazareno un año más. Cargará su Cruz por Alfonso XII en Silencio, por San José con Salud, por Recaredo con Las Penas y el Cirineo, por la calle Verónica con la piel morena, por la calle Castilla con una cruz de carey, por Cardenal Cisneros en su Divina Misericordia, y caerá Tres veces con ella, en San Vicente, en Luchana y en el Puente de Barcas que viene de Triana. Tres Caídas en la Calle de la Amargura. Será Despojado de sus vestiduras en el compás de la laguna, Rezará y Suplicará, con Humildad y Paciencia, mientras se juegan su túnica y preparan la cruz. Volverá a ser Crucificado y Su Exaltación se hará en Santa Catalina, Conversará con el Buen Ladrón en El Calvario, tendrá Sed cuando venga de Nervión, Pronunciará las Siete Palabras y Encomendará Su Espíritu a Su Padre en la Santa Cruz de Mateos Gago. Ahogará un último suspiro en La Cava de Triana, y cuando cruce el puente y llegue al Museo, dará un fuerte grito y Expirará. Entonces, en El Cerro del Águila alguien se dará cuenta que Verdaderamente, era el Hijo de Dios. En San Martín Longinos comprobará que esté muerto. Y así será. Y su Sangre se derramará en la Calzá, y será Sangre y Agua más allá del Postigo. Las Almas se estremecerán junto al mercado de la Feria, mientras el monte Calvario estará junto a la Puerta Triana, y en San Julián, dos lágrimas de amor recorrerán el rostro de María Magdalena cuando contemple la Buena Muerte de su Señor, que no comprende cómo una Muerte puede ser Buena, como tampoco lo comprenderán en la Antigua Fábrica de Tabacos. En San Pedro, cuatro hachones enmarcarán la Crucifixión, en San Bernardo, cuatro candelabros de Salud, en Menéndez Pelayo cuatro faroles de caoba y una Fundación. En el Salvador, Cristo habrá muerto por Amor y en el barrio de los Toneleros por Salud. La Verdadera Cruz estará junto a los baños de una antigua Reina Mora, y el Buen Fin del Señor llegará en San Vicente. La Hora Sexta lo determinará todo. Y Cristo volverá a ser Descendido. Con Cinco Llagas en una ronda de capuchinos y en la Quinta Angustia de María, que recogerá a Su Hijo en el regazo. Y llorará. Y La Piedad se convertirá en realidad en San Marcos y el Arenal. El silencio se hará en Sevilla. Las alpargatas se arrastrarán por el suelo y el luto se hará golpe de martillo. Y el muñidor llamará a la Oración. Y La Sagrada Mortaja de Cristo se hará en Bustos Tavera ante dieciocho ciriales. Sonará la campana de San Andrés y comenzará el Traslado al Sepulcro. Se enterrará en San Gregorio, con escolta romana y Su Madre se quedará sola. En Soledad. Soledad de la Virgen que se hace patente en Carlos Cañal y en San Lorenzo. Su Madre, que es la Reina de esta Bendita Tierra Mariana. Pero entonces, en Sevilla saldrá la alegoría que nos indicará que la Muerte ha vencido a la Muerte. Mors Mortem Superavit. Y una Canina cabizbaja y derrotada, sentada y cansada con la guadaña a los pies, nos indicará que en Santa Marina ha Resucitado el Hijo de Dios. El Hijo del Hombre. Y todo habrá pasado. Y todo habrá terminado.

Pero esto será dentro de ocho días. Servidor, un humilde aguaó sevillano que tuvo la suerte de ser pintado por la genialidad del gran maestro don Diego Velázquez, y gracias a él estar aquí en espíritu, se deleitará con todas esas imágenes que conforman nuestra Semana Mayor. Pero en La Madrugá, acompañaré en llanto a mi amigo don Juan de Mesa, que estará sentado en una de las sillas de San Lorenzo para ver salir a su Señor del Gran Poder. Y cuando pase ante nosotros con su poderosa zancada, y nuestros ojos estén arrasados de llanto, me confesará entre sollozos, como todos los años: La gente no sabe que yo no Lo hice. La gente no sabe que Lo hizo Dios. La gente no sabe que no es una talla. La gente no sabe que, el Señor de Sevilla, es el Hijo de Dios.


En esta Semana de gozo que entra, nos acordaremos de aquellos que no están. Nos acordaremos de aquellos que faltan. Pero créanme vuesas mercedes si os digo que estarán. Créanme si os digo que estarán presentes en nuestros corazones. En nuestros rezos. En nuestros recuerdos. En nuestra alma. Créanme, pues no miento, que estarán presentes en cada Mirada de Jesús y Su Madre María.

Y nos acordaremos de los que estarán al cuidado de médicos. De los que estarán delicados de salud. De los que estarán lesionados. De los que estarán en reposo. De los que estarán en otra ciudad. De los que estarán en otro país... e intentaremos acercarle lo máximo posible, y lo que esté en nuestras manos, lo que se está viviendo en la ciudad. Para que se sientan cerca. Para que sepan que sí están. Y disfrutarán. De todos ellos nos acordaremos, pero créanme, Él y Ella también se acuerdan.

Ahora, viendo los preparativos de lo que está por llegar, me emociono. Me emociono porque sé que voy a disfrutar. Porque sé, que los sevillanos vamos a disfrutar. Porque sé que todo aquél que se encuentre en Sevilla va a disfrutar. Porque la Semana Santa son tantas cosas... y es entonces cuando a mi vieja memoria le viene a la mente esas palabras de don Antonio Núñez de Herrera: En estos días no se razona. Se siente nada más. Se vive y no se recuerda. La Semana Santa no ha existido hasta ahora mismo. Queda lejana toda cuestión previa.

He quedado con don Francisco Pacheco y don Juan de Roelas. No puedo llegar tarde, pues don Francisco no tiene buena opinión sobre el retraso. Disfruten vuesas mercedes de la Semana Santa como mejor os plazca o como podáis. Y Feliz Estación de Penitencia. Como dijo don Carlos Herrera: ¡¡A la Gloria Sevillanos!!, ¡¡A la Gloria!!

martes, 11 de marzo de 2008

¿Qué os dice este cuadro?

En esta ocasión vamos a invertir el proceso. Yo os facilito la obra y ustedes me narráis lo que ocurre. Lo que sentíis. Lo que os dice.




Edward Hopper
- New York Movie (Cine de Nueva York)


La grandeza de Edward Hopper está en esa fundamental neutralidad con que construye la escena, como bien dice Javier Goñi. Cada observador puede dar cuerpo en la imagen a su experiencia personal. En "El último tren..." y "La habitación de las almas perdidas" era yo quien expresaba lo que sentía. Ahora os toca a vosotros. Os cedo la palabra.

viernes, 7 de marzo de 2008

La Marcha Verde


Aún no hace un año que el Betis fue a Santander. Le daba vueltas a este dato cuando enfilaba la boca de la calle Verónica. Ni un año hace que entré en Híspalis. Y no me refiero a la ciudad romana de Sevilla. A esa ciudad que me espera en la confluencia de Mármoles y Aire. Esa urbe de la que pocos vestigios quedan, como ese rincón escondido. Esa capital romana que aparece tras la reja alta del corazón de la Alfalfa y la Judería. A veces me cuelo en el portal del bloque abierto. Apoyado en la barandilla me pierdo entre los rincones de mi imaginación y contemplo las tres inmensas columnas que me transportan al pasado de Híspalis. Al pasado de la Colonia Iulia Rómula Hispalensis. La misma que padeció una Guerra Civil. La misma que recibió a Pompeyo primero y Julio César después. Pero esta... es otra historia. En la Híspalis que entré el año pasado era distinta. Aunque no mucho más.

Mientras proseguía mi camino al antiguo convento en esa tarde del recién estrenado marzo, lo recordaba todo a la perfección. El calor apretaba ya en Sevilla. Era junio. Un calor anormal, pero que sería un preludio del extraño verano que estaba por acontecer. El Real Betis se debatía entre bajar a la profundidad de los infiernos o seguir con los grandes. Así estaba la cosa cuando dirigí mis golpes de ratón a un nuevo espacio que había encontrado. Por una Sevilla Justa. Hacía unos días que lo visitaba, pero escondido. Sin dejar rastro. Simplemente leyendo sus artículos sin opinar. Ese día apareció una entrada que se titulaba “Marcha verde hacia Santander”. Su texto hablaba de verdades. Hablaba de la realidad que se vivía en el fútbol sevillano en ese momento. Decidí dejarle un comentario, y fue entonces cuando entré de lleno. Así fue como conocí a Híspalis. Así fue como, desde entonces, se amplió el significado de esa palabra para mí. Además de ser el nombre que encarnaba la Historia de mi ciudad, Híspalis se convertía en el nombre de una persona enamorada de Sevilla.

Esta semana juega el Real Betis en Santander, estaba inmerso en mis pensamientos y ya me acercaba a la iglesia. No es el mismo caso, pero me acordé de esa entrada. Me acordé del último partido en Santander. En aquella ocasión ganamos. El Betis se salvó después de estar unos minutos sufriendo las brasas del infierno. Pero luego, con el tiempo, me di cuenta de que no sólo fue el Betis el que ganó. También gané yo. Me acordé del texto de Híspalis. Me acordé que, gracias a esa marcha verde, decidí dejar mi opinión. Gracias a ese partido, dejé mi primer comentario en su blog. No sabía que los meses siguientes iba a conocer a una gran persona.

El Real Betis dio el pistoletazo de salida, luego vendría todo lo demás. Su amor incondicional por Sevilla. Híspalis siente su ciudad con amor y dolor. La siente con dolor cuando alguien le hace daño. Le duele cuando la ve ultrajada. Cuando la ve desaparecer ante un falso ‘modernismo’. Pero a su vez la quiere con locura. La ama con pasión. Como sólo quieren aquellos amantes que darían su vida por aquella mujer que les hace perder la cabeza. La quiere desde el principio al final. Sus calles. Sus tradiciones. Sus fiestas. Su gente. Su perfume. Su color y su luz.

También descubrí su pasión por esas pequeñas cosas, esos pequeños detalles, que hacen especial el paso de los días. Una canción, un gesto, unas palabras amables, un recuerdo, una imagen que se graba a fuego en el eco de los días. Empecé a darme cuenta que Híspalis era una gran persona. De pronto, un aviso. Un secreto compartido con aquellos amigos anónimos que lo visitamos. Era 30 de noviembre y la buena nueva se presentaba en forma de entrada en su blog. Ya la esperaba. Una sevillana venía en camino. Conseguí ver su sonrisa en el trazo de sus palabras. Me di cuenta que lo consideraba mi amigo cuando me sorprendí ante la pantalla del ordenador sonriendo. Alegre por la noticia. Desde entonces tengo apartado una jarra de agua fresca endulzada con un aromático higo que he exornado con los primeros frutos de azahar que han florecido en nuestra amada Sevilla.

boomp3.com

Y pasaron los días. Y llegó el año nuevo. Y casi sin avisar, la Cuaresma. Y el azahar florece. Y las vísperas se consuman en Sevilla. Y el Real Betis vuelve esta semana a Santander. Ni un año hace que se salvó del infierno en el Sardinero. Ni un año hace de esa marcha verde que anunciaba mi amigo Híspalis en su blog. Volvía a este detalle, como si estuviera atrapado en un bucle, cuando entré en la iglesia. Olía a incienso. Cerré los ojos y aspiré el aroma de lo que está por llegar. Algo se escuchaba en el interior del templo. Sonaba una marcha. Los vellos se erizaron. La piel se encogió en círculos convexos. El tambor destemplado. Y allí estaba. El Nazareno con la cruz al hombro. Su piel morena le daba luz a su alrededor. Me acerqué totalmente ensimismado. Atraído por esa fuerza que lo caracteriza. La Saeta se mezclaba con el incienso. La voz quebrada levantaba ampollas en el corazón. La emoción se hacía patente. Me quedé frente a Nuestro Padre Jesús de La Salud. Y entonces me acordé de él. Me volví a acordar de mi amigo Híspalis. Se acercó un hombre que llevaba una niña de su mano. Su padre se agachó y comenzó a contarle lo que significaba ese Hombre para él. Lo que significaba Aquel Gitano de piel morena. Lo que simbolizaba para Sevilla. Le contó cómo se pone la plaza la Madrugá del Viernes Santo. Lo que siente la gente cuando llega al centro de la ciudad. Las palmas que se escuchan en La Campana. Le contó lo que siente al ponerse la túnica y acompañarlo. Le contó las lágrimas de emoción que se le escapan cuando vuelve al templo. Lo que siente cuando lo ve aparecer en la plaza. Cuando lo ve venir. Cuando al son de una Saeta se despide de Su pueblo. Cuando entra para ver a sus nazarenos y ya trae sus labios morados de pasar la noche fuera. Le contó, mientras su hija abría los ojos y la boca de asombro, que esa era la noche más importante del año para él. Luego le dio un beso a la chiquilla y le sonrió. Se persignaron y se dieron media vuelta. Cuando pasaron junto a mí escuché que la chiquilla sonriendo le decía a su padre: ¡estoy deseando que llegue la Semana Santa papa!. A lo que su padre le contestó con una sonrisa: y yo hija y yo.


Emocionado, permanecí en silencio. Terminaba La Saeta. Contemplaba al Nazareno Gitano. Me persigné y salí de la iglesia. Ni un año hace, y he descubierto que mi amigo es un enamorado de Sevilla, del Real Betis, de la Semana Santa, que es nazareno de Los Gitanos y que será un padre extraordinario... me metí las manos en los bolsillos de la chaqueta. Había vuelto el frío. Sin avisar. Arreciando con aire. Comencé a caminar. Rodeado de mis propios pensamientos. Otra vez a Santander. Ni un año hace. A ver si ganamos.

Para mi amigo Híspalis...

Imágenes: Balcón con banderas - Híspalis; Nuestro Padre Jesús de la Salud - Roberto Villarrica

miércoles, 5 de marzo de 2008

El Dolor del Valle

Es ya tarde. Recogen su tristeza

los últimos espejos.

Entre dos luces nace tu belleza

quebrada de reflejos.


Llevan las asas de tu pena henchida

de brillos maternales

a la penumbra larga de la vida

dos ángeles iguales.


Tu cristalina soledad se fragua

en ópalos sagrados.

Lloran bajo la sombra azul del agua

parques enamorados.


Ya sólo el horizonte es una franja

de dorada blancura.

Se ha parado el dolor. ¿Ante qué zanja?

¿Hacia qué fuerte altura?


¡Oh misterio del oro entre el ramaje!

¿Dónde anida la espada?

En el temblor naranja del plumaje

hasta el pomo clavada.


¡Qué morado marfil desarticula

el ansia de tus ojos!

Si a la Pasión el aire disimula,

Tú alumbras los despojos.

Juan Sierra

lunes, 3 de marzo de 2008

Don't Stop

Siete puntos de nueve posibles

Excelente racha del Real Betis

Excelente racha de Paco Chaparro

Lo Mejor del Mick Jagger de Triana


Excelente racha de Edu, que ya lleva 10 goles

Excelente racha de Pavone

Entre pillos anda el juego


Excelente partido de Mark González

Excelente encuentro

Excelente resultado

Ahora el Racing de Santander

Don't Stop